Entre sus letras se asoma una persona sensible, dulce y sencilla. Sus escritos te atrapan y te narran de forma amena y serena. De ellos se han quedado conmigo frases, que incluso a mis amigos he contado.
De pelo castaño oscuro, ojos almendrados color verde y de una sonrisa alegre. De estas calles grises, ella no es. Guardó en su equipaje la brisa fresca y el sol caliente, llegó de un lugar más tranquilo, que no entiende del apuro ni la angustia.
Me enterado que su meta pronto cumplirá, y este julio su celebración llegará.
Supe también que de vez en cuando se pasea en su país de maravillas, y por lo que mis ojos perciben ella es feliz.
Todavía no puedo creer que la he visto tan sólo una vez, imposible e inaceptable es tan vergonzosa situación, por tal motivo exijo urgentemente su aparición.
Espero de todo corazón que el destino nos vuelva a reunir, de ese modo podré descubrir la gran persona que llevas en ti.
Así relataré nuestro próximo encuentro:
Camina, sólo camina, “que siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante”, me recordó su suave voz. Hice caso a su consejo y no paré. Baje colinas y subí montañas, atravesé mares y océanos, paseé entre las nubes y saludé a la luna, abrí puertas ocultas y descubrí secretos enterrados, esperé bajo cielos grises y rojos atardeceres el tan ansiado encuentro.
El momento había llegado, allí estaba ella, sentada sobre la blanca arena, cerca de las olas y de los cantos de sirena, aguardándome con un libro en mano y una historia sin fin.



