martes, 7 de septiembre de 2010

El Tipo

Quiero hablarte de El Tipo.

El Tipo es un personaje bastante arquetípico. Una persona tan interesante como un par de medias metidas en un cajón. Lo conocí por esos azares de la vida; él tenía un poco de sobrepeso, su piel siempre parecía estar cubierta por una capa delgada de aceite, concordante con su aroma característico, una hórrida mezcla de colonia para bebés con perro atropellado. Nunca fuimos amigos, aunque creo que él lo intentó, no porque yo sea la verga de Triana que atrae a la gente, sino porque él no tenía muchos amigos. Era graduado de comunicación social en una popular universidad de la capital, pero eso era poco más que un adorno en su currículum: El Tipo ejercía labores de oficina en una empresa de computación. Trabajaba duramente para obtener un salario mediocre y, aunque era de los que se queja de las pocas oportunidades laborales que ofrece Venezuela, jamás lo vi hablando de autosuperación, o buscando un trabajo de acuerdo a sus capacidades.

El tipo del que hablo es mucho menos cool que El Tipo.

La palabra "capacidades," por supuesto, es un eufemismo; El Tipo tenía muchos defectos, pero creo que ninguno me molestaba más que su absoluta carencia de ambiciones. Para él, levantarse a las diez y media de la mañana, almorzar, dormir en la tarde y cenar, con períodos de televisión en los interines, era la definición de un día aprovechado. No deseaba aprender otro idioma, estudiar otra carrera, aprender a tocar un instrumento o entrar en un gimnasio. Cuando supo de mis inclinaciones literarias, se apuró en decirme que él también leía mucho, lo que, descubrí más tarde, significaba que tenía cinco meses leyendo un fake-ass bullshit book, tipo Lo Que Quieren Las Mujeres, o Por Qué Las Mujeres Los Prefieren Malos. Hasta donde tengo entendido, nunca lo terminó.

Pocos eventos describen mejor la personalidad de El Tipo que una situación en la que nos encontramos solos en una reunión, y la incómoda convención social dictaba que uno de los dos tenía que empezar una conversación.

"¿Qué más, marico?" dice. "Mira, ¿y tú juegas WoW?"

"No."

"Ah. Es bien arrecho. Tú creas un personaje y te juntas con panas así de Internet y matas monstruos."

"Yo sé de qué se trata, pero soy un jugador bastante casual, así que..."

"Ah... está bien... ¿y qué escuchas tú?"

La conversación ha descendido a sexto grado. Bebo un trago de mi cerveza.

"Rock, más que todo. Clásico y alternativo."

"Ya... yo oigo de todo un poco, pues, tú sabes que hay que ser variado."

"Claro."

"Por ejemplo, los mariachis. A mí me encantan los mariachis."

Trato de computar el hecho de que El Tipo juega World of Warcraft Y oye mariachis. Este carajo pertenece a una comedia de las que no dan risa, tipo Una Película Épica.

"Ya veo," digo y me empiezo a retirar.

"Marico, esta mañana me pasó una vaina rarísima."

Me detengo a escuchar con el mismo morbo que tengo cuando veo esos reality shows repugnantes que pasa Mtv.

"Estaba durmiendo esta mañana" continúa, "y me desperté con un bicho caminándome por el pecho. Era un bicho raro."

Hace una pausa, esperando a que el chiste se haga más evidente. Nunca sucede, porque no hay chiste.

"Un bicho raro" repito.

"Sí, era... tenía las alas así, para los lados, y caminaba... era un bicho raro, no sé, un bicho raro."

Se me hace un vacío en el estómago y literalmente siento el momento en que una pieza de mi alma se ha fragmentado y perdido para siempre.

"Tú te graduaste en comunicación social" he perdido la paciencia. "¿Crees que puedes explicarme mejor cómo era ese 'bicho raro' de esta mañana?"

Sonríe y mira para los lados. Repite "un bicho raro," mantra protector, y se retira con un mohín de la mano.

El Tipo es una de esas personas que cree que tú quieres enterarte de los detalles de su vida sexual, de modo que cada vez que tenía la oportunidad, se ponía a hablar de su ex novia, una carajita como siete u ocho años menor que él (El Tipo tiene 27), que le montó cachos en dos ocasiones. De acuerdo a su versión, su ex, una punky que sale en todas sus fotos como un cadáver verde e hinchado, se quedaba a dormir con él varios días a la semana —esto lo decía con una sonrisa que estremecía los fundamentos de tu pudor—, durante los tres o cuatro años que duraron juntos. La familia de ella lo había abrazado como miembro del clan y estaban formando planes para casarse en el futuro, una abominación contra El Señor que, demos las gracias, jamás sucedió. Te explico: en un evento que sólo puedo imaginar ocurrió en una prisión, ella se acostó con otro carajo. No sé cómo, El Tipo se enteró y "terminaron," but not really, porque siguieron viéndose y andando juntos —cosa que te da una idea del nivel de autoestima de nuestro improbable héroe. Unos meses después, lo predecible sucedió y la ex quedó embarazada. El Tipo se tomó su tiempo para recuperarse y no ha tenido novia desde entonces. ¿Conoces la teoría del mono infinito? Dice que si un mono teclea en una máquina de escribir (una pc, adaptándola a los nuevos tiempos) por una cantidad de tiempo infinita, terminará redactando las obras de Shakespeare. Guiándonos por ese teorema matemático, es posible que El Tipo vuelva a tener novia. Pero no esperes con los dedos cruzados.

Aparte de comer y dormir, una de las aficiones de El Tipo eran los dispositivos más superficiales de la tecnología. Tenía una pc y una laptop, las dos bastante enchuladas, pero, al igual que su sub-calificación personal, las dedica a jugar WoW o Gears of War o lo que sea que es popular en un momento determinado. Supongo que por observación, entendió que los teléfonos blackberry tienen un peso social en nuestra nación, y este bastardo, este pobre, infeliz hijo de puta, raspaba esa olla de su mísero sueldo para estar al día con el último aparatito, el teléfono que hiciera que cualquier persona, de cualquier sexo, le preguntara cuánto le costó y, así, enfrascarse en una conversación. Ten en cuenta que El Tipo nunca me hizo nada; nunca me ofendió, nunca me robó nada, nunca hizo un comentario indiscreto —al contrario, era muy respetuoso con aquello de los demás (todos tenemos rasgos redentores). El problema era su mera personalidad. Era una de esas personas cuya simple presencia (y aroma) era irritante. Para él, la película Requiem for a Dream es "existencialista." El Padrino es "existencialista." El Silencio de los Inocentes es "existencialista." Si no es una comedia, o una película romántica, o terror, o acción, o un género fácilmente clasificable, es "existencialista." Ese es el vocabulario de El Tipo, un licenciado en Comunicación Social que no sabe lo que fue el Muro de Berlín.

¿Es El Tipo una señal del fin de los tiempos, un avatar del Anticristo cuyo propósito es hacernos perder esperanza en la raza humana? Lamentablemente, no. Es una persona más, un pez en el gigantesco banco de la autocomplacencia moderna, un clon espiritual de cualquiera de los infelices que miras cuando te asomas por la ventana. ¿Siempre te preguntaste cuáles eran tus posibilidades de sobrevivir en medio de un apocalipsis zombi? Pues vete preparando: los zombis ya están allá afuera. No dejes que te conviertan, no vaya a ser que termines jodido. Jodido y sin saberlo, como El Tipo.



lunes, 6 de septiembre de 2010

Él no es un garimpeiro boludo

“Lo que me gusta de esta vida es conocer gente nueva, pero no hacer nuevas amistades, los amigos con esta vida son momentáneos o son aquellos que se quedaron en Córdoba cada vez que voy a visitar a mi hijo. Lo que me gusta es conocer la cultura de otras personas, otros países: cómo son las otras vidas, quisiera conocer todo el mundo así, cada rincón de él, hasta las islas de la Oceanía, Groenlandia, Belice o Namibia”.

Generalmente me pongo a corregir después de que me levanto. Al instante o a las horas se va la luz y hace un calor infernal, alguien me llama diciéndome que qué hacemos para pasar el calor y la propuesta para ir a Parguito se vuelve prometedora. En la playa como dos empanadas de mechada y cuando tengo real como una de pabellón. La empanadera nos conoce y nos pregunta cómo nos ha ido hoy. Después vamos al carro aparece un cuidador de doce años de la nada, le damos dos mil bolos o le decimos que es un abusador porque “estamos usando su puesto de diez mil” y nos vamos por dentro, que es más fresco que por la Av. 31 de julio a Paraguachí otra vez. Y así hasta que un día no se va la luz, hay un estreno en el cine o alguien tiene una mejor propuesta. Un día, de regreso, de Parguito a Paraguachí, le dimos la cola a un extraño, un artesano.

El pibe tenía un acento argentino que lo delataba inmediatamente. Su cabello era rubio, ojos azules y parecía que hubiera estado yendo al gimnasio por mucho tiempo; en otro contexto parecía enamorar a muchas mujeres. Él y yo íbamos solos en la parte de atrás de la camioneta. No quise estar adelante porque ese día me había llenado mucho de arena y como ya estaba seco no quería ir a sacármela. Él pana iba a El Tirano, así que dije algo para no parecer un sifrinito prejuicioso.

- ¿Eres argentino?

- Sí –y movió la cabeza–, vine a disfrutar un poco Margarita que está preciosa. ¿Son de acá?

- Sí, de Paraguachí.

- ¿Y vienen siempre?

- Sí, casi siempre, generalmente cuando se va la luz. ¿Y hasta cuándo te quedas en Margarita, para dónde vas después?

- Tengo ganas de ir a Brasil, me quedaré hasta el final de la temporada vendiendo. Espero que me vaya bien.

- ¿Ya hablas portugués? ¿Cómo te vas a Brasil? ¿En bus?

- Sí, el portugués lo aprendí allá, estuve viviendo ahí un año y medio. Primero aprendí las cosas básicas: “cuesta tanto”, “un real, dos reales”. Y después uno se va soltando hasta que se domina. Para allá no sé cómo me voy, quizá en avión. Es que es muy barato, allá en Argentina desde Buenos Aires a Córdoba es muy costoso. Acá no. De Caracas a Margarita, como me vine yo, me salió baratísimo. No sé, será por el petróleo que tienen ustedes. Fijate que cuando fui a Buenos Aires desde Caracas en mayo el pasaje me costó 1900 Bs., un regalo. En Argentina eso no es así, es más costoso.

Después llegamos a El Tirano y el argentino dijo “acá me quedo” y a mí no me dio chance de preguntarle qué lo había motivado a elegir esta vida, qué lo apasionaba en sus viajes o hasta dónde esperaba llegar.

Así de repente conoces a un extraño, le preguntas cómo es su rutina y te imaginas sus sueños de manera extensa, hasta dónde llegaría esa persona, quién quiere ser o cómo sería tu vida si fueras él.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Visitante


Inspirada en la canción Teenage Wildlife,
de David Bowie



Cuando tienes tiempo recogiendo a extranjeros del aeropuerto, desarrollas cierto sentido para reconocer ciertas apariencias, ciertas pintas, auras si quieres, que no tiene la gente de acá. Si el pasajero es blanco-blanco y pelirrojo, o pelirrojo con pecas, ese es escocés. Si la muchacha que se sube al taxi es delgadita, quizá con grandes lolas, y está más o menos bronceada, probablemente era brasilera. Una pareja de ancianos de ojos claros poco comunicativos eran de las regiones más profundas de Europa. Nada de esto era más elocuente que oírlos hablar, por supuesto. Todo el mundo conoce las diferencias aparentes entre el inglés gringo y el británico, pero menos gente sabe que, al igual que nuestro español y el de los españoles es distinto, el portugués de los brasileros y el de los portugueses también lo es. El rasgo definitivo de los pasajeros era ese: el habla. Omar se quedaba pendiente de que comentaran algo entre ellos, o consigo mismos. Y este hombre, con el que cruzaba la Francisco Fajardo, era alemán o gringo. El pasajero sabía que lo miraban por el retrovisor del taxi y respondía con una postura serena. De tanto en tanto miraba por la ventanilla, acariciándola con el índice.

—American? —preguntó Omar en un inglés con acento latino.

El hombre miró al chofer por el retrovisor, como si la pregunta le hubiese tomado por sorpresa.

—Oh, no —dijo—. British.

—British. Damn, man, I thought you were German or American.

El hombre rió.

—Don’t worry —dijo— I lived many years in Germany, though. I don’t know if some of that got in my appearance somehow.

Rió de nuevo, una risa grave y enérgica. Entrecruzó los dedos y miró otra vez por la ventanilla.

—That’s fine, that’s fine —Omar tamborileó con los dedos sobre el volante, mirando al azabache pavimento de la noche caraqueña—. You’re here for business or pleasure?

—Uhm? Pleasure, just pleasure. I like traveling and seeing new places, but I’ve never been to Venezuela before, so…

—Well, welcome to our country.

Omar le sonrió por el retrovisor y el inglés le devolvió la sonrisa.

—Thank you.

—We have many beautiful ladies. You’re gonna love them as soon as you step on the beach, man.

—That’s what I’ve heard, that is frankly interesting. But I am married, so I’ll be just looking.

—Married? Oh, that’s okay. Did your wife… —Omar miró al camino, pensando cómo terminar su oración. La replanteó:— Is your wife in England?

—No, she’s here. She arrived yesterday. I stayed home attending some business. Besides, this is some sort of secret trip and traveling separate helps us going under the radar.

Omar also las cejas.

—Why is that, man? —preguntó— You some sort of politician?

—Oh, no! Absolutely not! —ambos rieron. La risa del inglés era contagiosa— Let’s say I’m an artist.

—An artist! Great, man, I’m an artist myself!

—Really?

—Yeah, man! I’m a singer! —inmediatamente, Omar sintió la necesidad de retractarse— I mean, I’m driving a cab because, well, things are rough here and you gotta do what you gotta do to stay afloat.

—Of course.

—But in my free times, I sing.

—That’s very good, what kind of singing you do?

—Excuse me?

Un motorizado pasó a la velocidad de Meteoro junto a ellos, casi rozándolos, y continuó más adelante en el tráfico, esquivando más vehículos. El jinete de la moto tenía los pies metidos en bolsas plásticas de mercado.

—That was interesting —dijo el inglés.

—Pay no mind, man, that happens all the time around here. What were you saying?

—Uh… —el inglés echó un vistazo más profundo al tráfico por la ventanilla— What… what kind of singing you do? I mean, popular, lyric, chorus?

—Oh. Oh! No, no, I sing in an orchestra. Salsa, man, the rhythm that saved the world.

El inglés asintió y cruzó las piernas.

—You know, dancing that requires some real skill —dijo.

—We have it in our blood. You like salsa?

—I haven’t heard much of it, to be honest.

—That’s okay, I imagine.

Continuaron en silencio. Omar analizó al inglés por el retrovisor, su rostro felino, su cabello rubio, en un esfuerzo por descubrir quién era. A juzgar por sus gestos, debía ser un pintor o actor de teatro. Para viajar en secreto, tenía que ser por lo menos un poquito famoso. O un mentiroso consagrado, capaz de falsear la verdad como lo hace un actor o escritor profesional. Eso sólo le añadía veracidad a su perspectiva artística.

—So, uhm, you got any advice for a young artist, man?

—Sorry? —el inglés meditaba.

—An advice. For a singer like me, man.

El inglés se reclinó en el asiento.

—I guess I do —dijo, su profunda voz vuelta un elocuente rumor—. That used to happen to me a lot, you know? People asking me if I had a secret recipe for success.

—Oh, that’s not what I meant, man, I’m sorry…

—No, it’s okay. These people I’m talking about were kids longing for fame and money, which is fine. I guess I was like that many years ago.

—Okay.

—But the way they were asking for advice. They were doing pretty much what I did at the time, a lot of experimenting a lot of… trying new sounds that were unusual for the time. And they were just replicating what I did, not trying to discover anything by themselves. I can only speak to you from my experience.

Cuando hablaba, miraba esporádicamente a Omar por el retrovisor; parecía estar buscando en su cabeza la forma correcta de expresarse.

—If you try to copy what other people do, you can succeed, but I don’t predict it will be for long —continuó.

—Alright.

—Try to find your own voice. Try to find what is that which makes you unique and sell on that. Make it attractive. Is the way it worked for me, anyway. And I’ve done it for years.

Omar trató de descubrir algo de su pasajero con sólo mirarlo. Un minuto, estaba viendo los claros ojos del inglés y, al siguiente, estaban ya afuera del hotel Caracas Palace. Este tipo tenía que tener plata por coñazos.

—Very well. I think we’ve arrived. Thank you very much, sir —dijo el inglés, sacándose un puñado de billetes de un bolsillo—. How much will it be?

—It’s… —Omar detuvo el taxi frente al lobby del hotel y se volteó—. Forget it, the trip’s free. On the house.

El inglés sonrió y Omar le devolvió la sonrisa.

—Just tell me —le dijo Omar—, are you famous or something, man? Who are you?

El delgado duque blanco miró a Omar, una mirada intercambiable con un ademán cómplice, le dio un par de palmadas en el hombro y le puso dos billetes de cien en la mano.

—Keep this, then —dijo—. Don’t give up on your dreams. Work very hard, my friend, because dreams do come true.

Se bajó del taxi y se perdió en el lobby, sin equipaje, sin que nadie saliera a recibirlo, tan enigmático cuando se fue como cuando apareció. Omar seguía mirando al hotel cuando un muchacho se metió en el asiento trasero del vehículo. La joven que lo acompañaba se quedó de pie, mirando al lobby del Caracas Palace.

—Susana —llamó el muchacho—. ¡Susana, vamos a llegar tarde!

—Ese… —ella entró en el taxi y su mirada confundida replicó la de Omar— Luis… Luis, creo que ese carajo era David Bowie.

—¿Quién? —preguntó Omar.

—David Bowie. En Venezuela —las palabras del muchacho pesaban con sarcasmo—. Y tal que Bowie viene a Venezuela, en vez de Francia o Suiza, y nadie se entera. Maestro, ¿cuánto me cobra hasta la Casanova?

—Ese hombre era David Bowie —repitió Susana—. Estoy segura.

Omar y la chica se miraron. El taxista sonrió, como había visto al inglés misterioso hacer, y puso el motor en marcha.


sábado, 21 de agosto de 2010

El Jazz de los estupidos

Basado en la cancion "Locos de amor"
de Yordano (tan pana Yordano =)






"Puedes pedirme lo que quieras, tomarme o dejarme si te da la ganaaa. Total es mi vida, ahora es tuu tuu tuuyaaa, ayayayyy"
– ¡Callate estupido!

y me callé.

Brenda es linda, bueno en la medida de lo posible o en lo que mi amor deja entrever. Es como secreta, como un halo de vidrio alrededor de una figura de iglesia o un manto añejo escondido en un ricon del closet. cuando la beso un perfume ajenjo me llena la cara, se me cuela entre los dientes como agua y su lengua se derrite en mi boca como un trozo de hielo.

Es extraño. Cuando la conoci jure que nunca me enamoraria de alguien como ella, asi pes, toda misteriosa, muy coqueta con todos aunque nadie realmente le quisiera o prefirieran a su hermana mayor. Bueno, si, me jodi con Brenda a la luz de todo esto, creo que la jodienda va pa´largo.
fue asi como le conte a Ramon, que se habia bebido varias cervezas mientras me esperaba.

–pronto tocara la banda de Prometido. ¿haz escuchado como alguien desgarra el aire?
–no chamo, no.
–su banda de Jazz promete, promete.
–por algo se llama Prometido. le respondi como un idiota.
–se llama Prometeo, Lancho, Prometeo.

Prometeo, Lancho y Ramon: la triada de los ridiculos, la costelacion de lo cursi, la añoranza de nuestras viejas ebrias, la consecuencia de una politica piernona abierta, la cucaracha morada bailando al fondo de la mesa trastabillando con torpeza. Le comente hace unos meses sobre mis intenciones con Brenda, la feoncia de medicina, la feoncia mas amada. Tenia ganas de retomar el cuento, pero estaba cansado, la tarea se me asemejaba a aquella faena ingrata de descoser la punta raida de una franela de lana hasta dejarla en la nada, flotante, como si nunca hubiera existido para luego coger el hilo con desgano y volver a poner cada hebra en su lugar, cada puntada identica a la anterior, con algun motivo distinto pero siempre seria la misma geometria tarada con la suelo tejer mis cuentos. Hoy estaba pa eso, pero no era el momento y pensandolo bien, tampoco estaba pa eso.

Ramon siempre fue un tipo nostalgico. llevaba la mirada pesada, como si cargara pedazos de corazon atados con cabuya sobre la espalda de su pupila, sus pestañas estaban dotadas de una fragil comparecencia ante el destino, que siempre le ponzoñaba la vida con crueldad y el blanco de sus ojos se habian tornado tenues como los colmillos de un elefante muerto momentos antes que los cazadores le dividieran los dientes con sierra. Por eso siempre me cayo bien Ramon, porque con el no se tiene la estupida etiqueta de andar de buenas cuando te lo encuentras por la calle. Es un tipo que si te ve malencarado no espera una buena respuesta ni un saludo cortes, el tipo se hace que no te vio y sigue de largo y poco importa si te lo tropezaste de frente, el tipo sigue, porque alguien que sepa celebrar tus felicidades, sabe conmemorar tus arrecheras y si valen bien las primeras intenciones, estas segundas se respetan mas.

Nuestro respeto fue marcado por la arrechera y a mi me gusta, cuando estoy arrecho, estar con Ramon porque es un hombre triste que no le pide a los demas contentura ni promesas y es por eso que siempre esta ocupado, porque todos, cuando estamos arrechos, vamos con Ramon o cuando llamamos a alguien y le preguntamos ¿con quien andas? y nos dice "con Ramon" entonces sabemos que esta arrecho y le dejamos en paz.

–Brenda esta arrecha conmigo. Habia decidido empezar una franela de lana nueva.
–aja.
–y bueno, fui a su casa y le cante una cancion de Yordano. Se la dedique cuando nos empatamos porque se veia tan bonita con el pantaloncito blanco que le marcaba el culito con gracia.
–aja.
–bueno, igual mucho culo no tiene pero se lo marcaba con gracia, que es lo importante.
–aja
–y me grito que era un estupido..
–aja.
– y chamo, de verdad, que yo no soy estupido.
–...
–aja ¿y porque ese silencio?
–...
–¿chamo, yo soy estupido?

la banda de Jazz de el Prometido Prometeo se monto por verbigracia de los presentes y de nuestro querido amigo que tocaba el triangulo. Hace unos años, me comento con felicidad que algun dia montaria su banda de Jazz, que cuando consiguiera musicos buenos, BAM¡ esa vaina surgiria como un maldito cohete para romperle las orejas a todos los que habitamos en Caracas la horrenda. Prome consiguio los musicos, unos argentinos que tocaban de cuando en cuando en El Teatro y un viejito ahi que le echaba bola con el saxofon pero en la busqueda a Prome se le olvido aprender a tocar algo y se resolvio con un triangulo, que segun el, le da un brillo auditivo a la banda. Ciertamente le otorga un aire pintoresco en la tarima, ciertamente la hace mas caraqueña de lo que ya es.

ese animal hibrido que vos llamas Jazz.
y ahi empieza la cosa, que si la improvisacion se mueve como arañas sobre el techo, que el saxofon se rebela y pelea con la bateria con aquella cadencia de dragon borracho y efimero, la libelula enredada en las falsas notas de un piano doliente, como si dejara atras un cadaver y si Brenda sintiera todo esto, esta farsa sobre la entrega, la musica engreida de negros ancestros de cosa oscura, humeda y pobre, de educacion escondida, de burguesia violenta, entonces ella entenderia porque le cante Yordano y no una de Ella Fitzgerald para que se derritiera de tristeza sobre su cama, hasta volverse azucar para que se la devoraran todas las hormiguitas y ¿porque no? las arañitas suspendidas sobre la cabeza de Prome, que toca el triangulo con segundos de atraso.

–estoy enamorado.

me volvi hacia Ramon y todas aquellas pendejadas de arañitas y hormigas desaparecieron.

Ramon tomo un sorbo de cerveza y empezo mas o menos como sigue: "la vi en el Metro, gueon, el Metro, ¿te imaginas un sitio mas lugar comun que el Metro? es chiquitiiiiiiica, mas bajita que tu bagre...perdon mi pana, la tuya no es bagre pero, conchale, ambos sabemos que es dificil de ver, entonces la segui, pero tu sabes que yo siempre tengo cara de andar arrecho, pero es que, yo no estoy arrecho, siempre estoy pensando bro, pensando y bueno se baja en Plaza Venezuela y yo iba a Caño Amarillo y nada, me baje ahi, en Plaza porque esas apariciones uno las tiene una sola vez en la vida y bueno la segui ahi, como el mas loco, y la chama ni me noto , de pana, la tipa la pudieron haber violado y ni cuenta se daba y llegue a la UCV y la tipa adelante y yo atras, mirandole la espalda, y el culo y bueno, que se voltea y me pide la hora y yo se la doy y eso fue hace quince dias...entonces saliamos chamo y todos me decian que me veia hasta mejor, que ya no estaba tan melancolico y fuimos a parque del Este y a tomar, al Teresa a la feria del libro al cine y bueno, chamo, enamorado y bueno, a todas estas no me la habia cojido ni nada, por respeto Lancho, por todo ese hijodeputa respeto que conchale, de haber sabido no me hecho ese barranco pero las cosas de hoy en dia y bueno, despues de tanta sobadera yo no aguantaba mas, parecia un avion a chorros y ella excitada y fuimos a un hotel y la gente nos miraba raro y se reian y nos acostamos en la cama y yo me encuere y nada, listo pa darle durisimo...
era hombre. La tipa, chiquiiiiiticaaaa, era un tipo. Se saco una verga chiquitiiiiicaaaa tambien y chamo, me miro con la carita de jeva y yo con ganas de meterle una mano en la cara y se la meti, asi, le rompi la nariz y me fui de ahi pero mi peo no es que sea hombre, sino que estoy enamorado...enamorado de un transexual y yo, y yo..."

y Ramon empezo a llorar sobre la mesa, cubriendose la cara con las dos manos empapadas del sudor de la cerveza. Prome me miro desde el escenario y comprendi que tambien lo sabia y entendi que si no sacaba a Ramon de ahi, todos los iban a saber.
Nos montamos en un taxi rumbo a la Urbina, y mientras Ramon seguia sollozando no pude evitar pensar como no se habia dado cuenta de que era un tipo. Ramon no tiene mucha experiencia con mujeres, solo le conoci a una y era su prima pero, conchale vale, hasta yo que soy un estupido confieso, me doy cuenta...Coñooo ¿y si mi Feoncia es un hombre??? ¡vergacion! porque yo nunca me la he cogido y bueno, por algo sera que le rehuye a la intimidad..
coño, lo que faltaba yo estupido y ella hombre.Esto es demasiado.

Nos bajamos frente a su edificio y le pedi al taxi que me esperara. subimos los tres pisos a patica porque el ascensor cumplio ayer su quinto aniversario fuera de servicio y bueno, no fuera a ser que el aparato se nos ofendiera y nos lanzara a los abismos en caida libre. A todas estas el cuerpo de Ramon se habia hecho mas pesado, su melancolia habitual se habia sumado un despecho descomunal que lo hacia una ballena tristisima y fuera del agua, amenazada con ser aplastada bajo su propio peso, llevandome consigo al infierno.

Al llegar lo primero que vi fue un par de piernas cortisimas que le esperaban frente a su puerta. Nos vio con asombro y pena, se acerco a nosotros, retrocedi.
–me llamo Estella. Soy la novia de Ramon. y se acerco y lo tomo entre sus brazos.

se sento en el suelo y empezo a buscar las llaves del apartamento. Era una morena preciosa, tenia los ojos de gato amarillo y el cabello negro le caia en bucles sobre las tetas operadas que disimulaba con una chaqueta de colores discretos.
escuche que me dio las gracias, pero ya estaba en el segundo piso.

Brenda no es hombre. Lo comprobe una semana despues, cuando nos reconciliamos en una de sexo salvaje en la habitacion de sus padres, se fumo un cigarrillo y me confeso que esa noche habia descubierto que no me queria, que mejor lo dejaramos asi. Y yo le tome la palabra.


La verdad, es que yo queria estar enamorado de Brenda como Ramon del trans y que ella me amara asi, con la misma pasion con la que el trans amaba a un hombre tan oscuro como Ramon, pero no fue asi y la verdad es que ya no me gustan los medios cariños, las medias caricias, el adios con desgano. ya no estaba pa ´eso. Porque despues de lo que paso con Ramon, todo concepto de cariño se habia convertido en un ser de patas y alas largas como un mosquito de esos que te inoculan veneno en el corazon, por lo menos para mi.
Hace unos dias, justamente un dia antes de que Brenda me cortara las patas, vi a Ramon bajando por La Candelaria y estaba por gritar su nombre y saludarlo, pero algo en su semblante me advirtio que cualquier acercamiento seria una imprudencia. Estaba contento, como si toda esa aura negra que le rodeaba la cabeza con intriga hubiera desaparecido y aquel hombre, esa figura alegre de arlequin nuevo, no era mi amigo, es decir, yo jamas me hubiera tomado unas birras con un tipo asi, menos aun arrastrarlo hasta su casa como un saco de abono para abandonarlo en los brazos de un hombre vestido de mujer. Ese no era mi amigo, pero conmemore su alegria con respeto por eso me hice el loco y segui de largo.



viernes, 20 de agosto de 2010

Don Ramón y su Barranco

Don Ramón y su Barranco

Inspirada en Sexy – Los Amigos Invisibles
Dedicada a Daniela de Sousa


Por Guillermo Geraldo

.- Coño Pipo no seas asqueroso brother, métele tú a Clotilde si quieres ueón , pero yo no. (Clotilde; era el verdadero nombre de la bruja del 71. Sabrás quien es si viste a <>. Bueno, así le decían a Karla, una caraja fea con bola, era igualita a una vieja, pero tenía 22)

.- Marico, no es tan fea ¡Yo le metiera! Pero a quien quiere darle es a ti ¡Yo no me meto en ese peo!

.-Pipo es una ladilla. La coño si estoy durmiendo me escribe, estoy cagando y me escribe, estoy leyendo y me escribe, comiendo me escribe ¡tirando me escribe…Ño e’su madre ueón!

.-Verga ratica coronaste tremendo culo. Rebánale el filete chamo, la agarras un día de estos y rintintín con ella.

.-¡Ah okay! De bolas, no una si no seis veces voy a darle guandengue ¡pajúo! No vale, yo con esa jeva jamás ¡nunca brother, ni porque me den real marico!

Yo soy Julio, digamos que prefiero chalequear a alguien antes de ser su amigo. De hecho, mis amigos son carajos que sólo chalequean. Sin embargo, soy el Némesis de todos y nunca han conseguido algo fino para destruirme, mientras que yo… ¡pobres carajos!

Todos estos bichos saben que Karla es fea. Por mala leche me la levanté y me joden. Tampoco demasiado, como te decía los carajos no han encontrado mi Talón de Aquiles. Además tenemos un principio que protege a los camaradas de no caer en barrancos tan feos en casos de estados etílicos. Lo arrecho de esta jeva es que si la miras con los ojos medio turuleques así virolos, la sigues viendo escoñetada. A veces pienso que es bonita, sólo que su belleza es abstracta. Que es una princesa, pero dentro de su especie, no en la humana. Por tales motivos, la miro como un pana más. Por cierto, no es que yo sea chulo, es que Clotilde me paga toda mierda y lo bueno de enchufársele es que siempre tiene algo que hacer. Por lo menos hoy…

Curdita en casa de Karla…

11:00 PM: Arribo a la reunión y soy el último en hacerlo, ya estaban todos mis homólogos del chalequeo ahí. Había llevado mi respectiva botella de Carta Roja, pero en casa de Clotilde había Absolute ¡Venga vieja!

12:00 AM: Mis tragos estaban light, sin mucho vodka. Lo chimbo de estar en casa del engendro que te está cayendo, es que debes cuidarte de no beber demasiado.

1:00 AM: La reunión se había tornado aburrida ¿y cuál es la solución en ese tipo de casos? Los típicos jueguitos de caña. Todos y sin excepción entramos a jugar.

Circulo de la muerte: No recuerdo casi cuales eran las reglas del juego, la vaina era que si no te rascabas perdías y el que más se rascara, ganaba. Había unas cartas y bebías desde el número dos al nueve. Es decir, si te salía alguna de las cartas comprendidas en esos números bebías la cantidad de shots respectivos. Las demás cartas eran mariqueras de penitencias.

1:30 AM: He tenido leche, sólo me salió un dos y una K (penitencia y dos shots apenas.)

2:00AM: Me salieron las cuatro cartas con el nueve. (36 shots, apenas…)

Si da masajes ricos. Mientras jugaba, Karla me hacía cariñitos.

De pana no la había notado bien, pero tiene demasiado sex apple. La jeva está buena, sólo que cuando a alguien le montan la fama de que es horrible todo el mundo la ve así, pero pa’ mí la jeva está bien rica ¡Si he sido guevón!

No sé que será, si es el hielito y el absolute, pero si es así ¡bendito sea! Además yo estoy bien solitario ¿y qué me dices del coñazo de tiempo que tengo sin dar matarile? ¡Dale swing guevón, si te la ponen bombita!

3:00 AM: ¿Por qué todos los arquitectos se les ocurre diseñar un cuarto al lado de la cocina?

Karla: ¿Quieres un sanduchito Julio?

Julio: Si me sigues tratando con tanto cariño no sé como voy a escaparme esta casa hoy sin pagarte.

.- ¡Jajajaja! Gafito, la cosa no era con cuenta, pero ahora que lo dices ¡Vente, vamos a los cocina y me dices como lo quieres!

Mientras tanto, las ratas estas ya tenían un coñazo de fotos de Clotilde sentada en mis piernas, haciéndome y que cariños, hablándome en la pata de la oreja y dándome masajitos ¿qué tal?

3:15AM: La cocina está cerca, pero yo no estoy ahí.

.- Dime que todo esos mío Karlita, vente pa’cá mi vida, que hoy no te me escapas. Hoy si que te castigo, que digo castigo, hoy te azoto.

3:20AM: Andaba así tipo cuando Iladio Lárez dice: “¿sin arrepentimientos? Lo jura por su madre” y los coños que concursan contestan “Daaaaaale que esa es! Dale Dale”

3:25AM: Clotilde cerró la puerta del cuarto…

11:00 AM: Me despierto sin ropa…


¡Mierda! ¿Dónde coño estoy? Este no es mi cuarto. Mi teléfono suena y cuando veo tengo treinta mensajes de textos, doce mensajes de voz. Yo tenía el Factbook como una aplicación al cel… Setenta y tres notificaciones nuevas.


Me meto rápido y apenas se carga mi perfil de facebook, estaba etiquetado por Pipo en una foto; durmiendo con La bruja del 71. Apenas levanté la mirada estaba ella ahí, como un espanto con una bandeja y desayuno…


Doy lo que sea por compartir escondite con Bin Laden…





viernes, 13 de agosto de 2010

Inspirada en Peperina de Seru Giran

Sofía nunca fue cualquier chica, una romántica por naturaleza que decidió ser parte del rock tomando té de peperina. De aquí vino su apodo, Peperina, la chica del campo. Una hippie rebelde que se atrevió a maldecir y burlar a la rutina. Un espíritu libre que juró no desvanecerse con el viento y amar hasta el último suspiro, en su cuento ella es cenicienta y su príncipe otro hippie, de los años 60. Peperina es diferente, con sus poesías puedes entender porque viste rompa ancha, bandanas en el pelo y banderas en la mano.
Sofía, o Peperina… lucha por ganar la batalla contra la cotidianidad, a través de versos, amor y mucho rock.