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miércoles, 16 de marzo de 2011

El Lagarto Terrible




La ciudad amaneció de malas, me puse los pantalones y desperté con la amarga sensación de que este será un día de mierda, ya me había acostumbrado a la idea, cuando en la sala encuentro a mi hermana, sin ropa, curando una herida enorme en la rodilla, donde se podía ver los músculos.
- Fue una accidente de trabajo, me dice. -Sin aparentar mayores molestias, como si una rotula expuesta fuera cosa común-.
- Eres una arqueóloga. -Le dije horrorizado-.

Esta es la historia de como mi hermana llevó un dinosaurio vivo al patio de mi casa.

Yo siempre estoy listo para cosas triviales: una fotocopia mal sacada, un enredo en la cafetera, bolígrafos sin tinta. Pero, desde que murió papa las cosas han sido diferente, poco a poco, me he sumido en un extraño letargo donde solo mi hermana podía sacarme una sonrisa. Hace dos años que me mude a esta quinta, un cubil miserable con dos ventanas que daban hacia una pared, una cocina sucia y mi cama con una pata menos que remplazo por dos ladrillos apilados.
-Eres un idiota, Manuel.
- ¡Maldita sea, Manuela! ¡Vamos a un hospital!

Mama la llamó Manuela en honor a mi abuela, ella nació primero, luego nací yo y mama murió. papa me llamó Manuel porque no se le ocurrió otra cosa, luego se murió de soledad, hace un par de años. Estudie informática porque no me gusta salir de casa, hablar con la gente me aturde y perdí la virginidad cuando tenía 23 años. Manuela estudió arqueología porque le gustaban los huesos secos. Es todo.

- ¿Como te hiciste eso?
- Trabajando en el laboratorio.
-¿Te caíste?
- ¡Oh no!. fue un espécimen.

Hace dos meses volvió del Chad, habia viajado junto con un equipo de la U. de Wisconsin buscando un ejemplar de Aetheopicus para un museo en la misma Universidad, es un raro fósil que tenia una cresta sagital enorme. Se extinguió porque era parte de una calle ciega evolutiva. Cuando me lo dijo pensé en mi y en los huesos de papa muerto. Una vez le pregunte si ella podía exhumar a papa en caso de ser necesario, me dijo que solo si resultaba ser un espécimen raro. Papa era un persona muy común. Nunca le volvería a ver y ella tampoco.

- ¿Te tropezaste con un hueso y caíste de rodillas?
- Oh no, el me mordió cuando trataba de traerlo, uy no me toques que me duele.- Se quejó, mientras le vendaba la rodilla con una sabana limpia-. No quiero ir al hospital. Empezaran a preguntarme cosas y tendré que entregarlo.
- No inventes ¿entregar que? ¿el espécimen? - le pregunte, alterado-
- Claro, ¿que mas, sino?.
-No sé de que hablas Manuela. ¿estas consumiendo otra vez?
-Sabes que no. Deberías ir a verlo, pero ten cuidado.
-¿ver que? taradita.
- El dinosaurio. Esta en tu patio, se me escapo del kennel.
-No existen los dinosaurios¡ - claro que existen, por supuesto que lo sé y lo recordé porque mi hermana vive de ellos. Pero no vivos. Asumí que estaba equivocada, solo en términos genéricos- ¿seguro no es un cocodrilo?.
-No seas idiota, anda a ver y si puedes metelo en su kennel.
- ¡No meteré al dinosaurio en el Kennel! - no podía creer lo que estaba diciendo- ¿que tal si me muerde?.

Hace 20 años, papa nos leyó que hace 350 millones de años, habían reptiles gigantes en la tierra, que pisaban a nuestros antecesores que eran animalejos un poco mas grandes que un ratón. Yo no le creí pero mi hermana quedo maravillada. Creo que por eso se puso a estudiar arqueología y yo computadoras. Luego papa murió y nunca volvimos a ver el libro de donde sacó la historia.

- ¡ Anda a buscar al dinosaurio, Manuel!
-No Manuela, no! Ahí no hay dinosaurio. Solo están las matas, el tendedero y un montón de chatarra que dejo tu ex-esposo.
- debe estar asustado, escondido entre la chatarra. Por favor, ve a buscarlo. Yo vine con Gustavo para esconderlo en el baño, pero luego, cuando él abrió el kennel, el animal se escapo y le araño la cara, salió corriendo y me dejó sola. Luego se fue al patio.
-¿Gustavo?
- No, el dinosaurio. Pareces imbécil.
- ¿Viniste con tu ex esposo a dejar un dinosaurio en mi baño? ¿en la madrugada?

Una extraña sensación parecida a la ira me invadía, como si me hubieran mentido y ahora, con la verdad en las narices, me siguieran mintiendo. Cuando papa y mama se separaron, empece a consumir marihuana para olvidar un poco el letargo, luego se unió Manuela y ambos nos olvidábamos de todo, mientras en el equipo sonaba Kurt Cobain y las notas erráticas de Nirvana. estábamos tan tristes, tan defraudados. Con la ira malsana que nace de la impotencia de las cosas, todo era ajeno, todo.

- Por favor, Manuel. Busca al dinosaurio -empezó a sollozar- ahorita vendrá Gustavo, seguro que ya llamó a la policía para que vengan a buscarlo, ellos lo matarán. No comprenden nada, por favor.

Había mucha sangre en la sabana que había usado para cubrir su herida. Ya no manaba tanta sangre, pero las manchas quedaran por siempre en la sabana y la tendré que botar. Hace dos días que me despidieron de la empresa y seguramente ya no habrá con que pagar el alquiler a fin de mes. Sería un problema si viene la policía, encontraran la marihuana expuesta en la cocina y el suelo lleno de sangre. Pensarán que he violado a mi hermana, ella tiene razón, ellos nunca comprenden nada.

A lo lejos empezaron a sonar unas sirenas, se acercaban peligrosamente.
-¡vienen para acá! ¿ves? sal a buscarlo. - Manuela me agarro del brazo, mientras me miraba a los ojos, era serio- ya vienen.

Me paré y fui a la cocina a agarrar una escoba, si me atacaba un dinosaurio podría morder el palo, aunque no estaba demasiado convencido. Las sirenas estacionaron sus aullidos frente a la casa, podía sentir los pasos de Gustavo acercandose a la puerta.

- Un palo de madera ¿esta bien, verdad? digo, ¿es muy grande el dinosaurio?
- como del tamaño de un perro mediano.

Toc, toc, toc. Tocaban la puerta.

- ¡sal! ¡ rápido!. Anda a buscarlo.

fui al patio y me pare en la entrada. Me puse a recordar a papa y a mi perro muerto que enterré hace meses aquí, esperaba que el dinosaurio no hubiera tenido hambre y lo hubiera desenterrado para devorarlo, igual no podría reconocerlo como comida, pensé. Tenia ganas de preguntarle a mi hermana, pero tenía un dinosaurio que atrapar.


jueves, 3 de febrero de 2011

Cuando éramos pobres

Noelia Depaoli
Primer match del tercer contraletras
Noelia vs Moisés vs Paula: Pobreza, riqueza, redención

Llovía tanto, que teníamos que ponerle mas periódico con gasolina al techo para sellar las goteras, papa corría de un lado a otro y de cuando en cuando salía al patio a barrer las ramas y hojas que la tormenta arrastraba para evitar que se inundara y nos hundiera la casa. Las perras temblaban en la cocina y mis hermanas dormían con las piernas estiradas mientras el cielo se caía sobre el barrio.

Pero eso era cuando nosotros éramos pobres.

Mama se fue por esa razón, porque eramos terriblemente miserables y ya estaba cansada de usar siempre los mismos zapatos, la misma cartera desgastada y ver la billetera sin billetes le rompía el corazón, por eso ella se fue. Porque después de la tormenta, la casa se hizo mas pequeña y no había tantas ollas para recibir las gotas que caían de nuestro techo colador. Yo no se, si se fue porque tenia el corazón roto o el alma rota, solo se que nos rompió el corazón cuando se fue.

Pero, repito, eso fue cuando éramos pobres.

Porque luego papa abandono su trabajo como taxista y se volvió a juntar con Juan Carlos, el que era amigo de un chamo que mataron hace unos años, y le empezó a ir bien, vendió el carro y la casa se llenaba de gente y música los fines de semana: Devorame otra vez, ven devorame otra vez, ven sacudeme con tus deseos mas, que el vigor lo guarde para ti... y así seguía, rápido, rápido, y la gente bailaba, rápido, rápido. Y papa dijo que estaba bueno, que nos mudáramos del barrio porque ya no eramos tan pobrecitos y a mis hermanas las pasaron para el Colegio Teresiano y a mi también y las niñas nos llamaban "tierruas" y "marginales" y mi hermana Kari lloraba y yo me entraba a coñazos, y mas nos llamaban tierruas y venían las monjas y hablaban con papa y el les sacaba un poco de plata y todas callaban y nos dejaban tranquilas.

y así seguían las cosas, rápidas, rápidas.

Un día vino Juan Carlos y lo buscaba la policía y fue a la casa pero se metió por el patio y no sabia que teníamos a las perras sueltas y le arrancaron un trozo de la pierna, que sonó como cuando despedazas un trozo de pollo con los dientes pelados. Juan Carlos no grito porque sino lo encontraba la policía y las perras no ladraron, porque ellas nunca ladraban, solo mordían. Lo encontramos medio devorado por las perras y ni al seguro social lo pudimos llevar porque el tenia miedo a que lo encanaran y papa repitió lo mismo que en las fiestas: "ya esta bueno ya, vamos a mudarnos del barrio".
Después Papa hizo una platabanda y luego un segundo piso donde dormíamos cada una en su pieza y puso en el cuarto de Johana una ventana enorme donde ella metía en la noche a su novio y dormían juntos pero ella creía que nosotras no sabíamos nada, pero sí sabíamos y nunca le dijimos a papa. Y mientras mas grande se hacia la casa, mas gente venía y venía, y bailaban merengue y nunca paraba la música, rápida, rápida. Como las caderas de Johana cuando baila en la noche con su novio, cuando ella jura que nadie sabe, que nadie la ve.
Una noche la vecina llamo a mi papa y le dijo que se estaban metiendo a la casa por una ventana. Mi papa salio borracho de la fiesta, subió las escaleras, abrió la puerta del cuarto de Johana y la encontró con el novio encima, sacó la pistola que le regaló Juan Carlos cuando lo salvo de la policía y le metió unos tiros, solo para asustarlo, pero le dio en el pecho y casi lo mata. Llegó la mama del chamo y Johana lloraba en una esquina de su cuarto, envuelta en una sabana salpicada con la sangre del novio. Y yo agarraba a Kari porque era muy chiquita y no entendía nada. La gente de la fiesta salio disparada y Juan Carlos y un amigo de él, sacaron a mi papa que estaba lívido y con los ojos abiertos como platos.

Pero eso fue hace tiempo...

Se llevaron a papa y no volvió. Vino a cuidarnos una tía y a Johana la mandaron a una escuela de señoritas en Mérida. A Kari y a mi nos sacaron del Teresiano y a nadie le importó porque ni amigas hicimos allí. Mi tía dijo que mi tío se encargara de nosotras ahora, que no nos preocupemos por papito que él esta bien, que se fue con las perras y que ahora ellas lo cuidan a a él.
Kari se cree todo, porque ella solo tiene siete años y no se acuerda de nada. Pero yo sí y a ratos cuando llueve, me meto en el cuarto de Johana y miro las gotas caer sobre el colchón solitario de su cuarto y me fijo en el techo para ver si no tiene goteras y me asomo al patio para vigilar que no se inunde con las ramas y las hojas que arrastra el viento con su furia.

sábado, 29 de enero de 2011

Enamorada

Realizado en la primera intervención literaria
28 de enero, pasillo de ingeniería, UCV

Por Víctor C. Drax

-¡Verga! Pero sí está más loco que el coño...
-¡Sí! Y por eso se empató contigo.
La mente obra deliciosamente sobre uno cuando se está enamorado. Por eso yo no me enamoro.
Prefiero estar loca y sola, a enamorarme y que sea otro el que venga a enloquecerme.

miércoles, 19 de enero de 2011

El deseo indescifrable y el pequeño regalo

De Gabriela Camacho
Para Noelia Depaoli

Noe:

No sabía si escribirte un cuento, un poema o una verdadera historia. Pero luego de llevar rato pensándolo, recordé que la literatura es tan extensa que puede pedirle a las palabras que soporten todo. Tu regalo será un cuento, un poema y una verdadera historia, espero que te guste.
_____________________

Erase una vez una linda niña que vivía en un palacio de tonos pastel, se vestía de lila y violeta y por las tardes disfrutaba de la puesta de sol mientras sus criados le ofrecían montones de manjares. Su habitación era extensa, repleta de juguetes y de cuadros exquisitos. Sus padres la amaban más que a cualquier otra cosa y todo lo que pedía se le concedía. Casi todo.

El único deseo no cumplido de la niña era la clave para su completa felicidad, pero nadie conseguía saber lo que era. Pongámosle nombre a la pequeña, se llamaba Noelia.
Día tras día, Noelia se sentaba en su silla de oro, ante la puerta del castillo. Todos y cada uno de los habitantes del pueblo vecino la visitaban, con la esperanza de por fin descubrir el deseo que aguardaba su corazón y hacerlo realidad. Nadie tenía éxito jamás. Al caer la noche, la pequeña Noelia volvía a su cama y recitaba el siguiente poema:

Dichosos aquellos que viven contentos,
sin muchas virtudes poseer.
Porque aunque yo tengo felices momentos,
eso que deseo nadie lo puede conceder.



Y luego de estas palabras, la niña se dormía. Todos los días y todas las noches era la misma historia, hasta que la niña decidió dar una pista de su deseo y una recompensa al más inteligente que la descifrara. Desde su silla de oro, dijo:

Lo que más deseo no es riqueza,
lo que más deseo no es amor;
la riqueza viene y va, a veces no regresa,
y el amor se encuentra hasta en una flor.

Lo que deseo es muy sencillo,
podrías buscarlo en cualquier parte.
Porque es un animal, como un pajarillo,
pero no vuela, ni su canto reparte.

Puede ser negro, marrón o blanco,
no me importa si es grande o chico.
Lo sentaría en un gran banco,
lo tendría como un niño rico.

Sus ojos serían luceros,
a través de la negra noche,
porque iluminarían el alto cielo
y todo sería derroche.

Si adivinan lo que yo quiero,
tendrían mil monedas de oro,
y que me coma un león fiero,
si no es lo que más añoro.



Cuando la niña dejó el poema por terminado, los asistentes se retiraron a pensar en sus hogares. ¿Qué querría Noelia? Un ratón, un conejo, todos eran animales. Tras varios días la solución fue hallada. Un humilde campesino tomó una caja y metió el regalo de la pequeña Noelia en ella, luego la llevó a palacio. Con mucha amabilidad se la extendió a la niña, que ya desilusionada de los demás intentos creía que era un fallo más.

Su grito de sorpresa llenó la habitación, y fue contestado por otro sonido, un maullido, que la hizo exclamar:

¡Vaya suerte que he tenido!,
mi querido campesino.
Lo que usted hoy me ha traído,
es mucho más dulce que el vino.

Un gatito, muy pequeño,
con un lazo y suave pelo.
Es mucho más que un sueño,
es como pisar el cielo.

Muchos años esperando,
día tras día en el portón,
puedo decir que hoy es cuando,
al fin pude alegrar mi corazón.

Muchas gracias, fiel amigo,
por traerme aquí este gato.
Jugará mucho conmigo
y me hará pasar el rato.



Luego de estas palabras, Noelia ofreció la recompensa al campesino por su grandioso ingenio. Las mil monedas de oro relucían en un enorme cofre, que cuatro hombres ayudarían a cargar hasta una granja en las afueras del castillo.

Sobra decir que desde ese día Noelia pudo ser feliz, ¡sólo quería un gato! Su madre, su padre y ahora su mascota vivirían felices con ella por mucho tiempo. Ahora el poema de Noelia para irse a dormir sería otro:

Ya feliz con mi gatito,
puedo tranquila dormir.
Es muy tierno y es bonito,
mi tristeza dejó de existir.

Hoy la luna y las estrellas,
están celebrando por mí.
¡Ya Noelia tiene un gato!,
juraría oírlas decir.

Sólo un problema resta,
algo tonto, nada más.
Su nombre, ¡qué vida esta!,
si lo tengo estaré en paz.

Mañana avisaré a voces,
que busco un nombre muy fino.
Espero que vengan veloces,
a nombrar a mi felino.

Por hoy dormiré tranquila,
por hoy no molestaré.
El siguiente será otro día,
mis sueños visitaré.



Gabriela Camacho, enero, 2011

lunes, 17 de enero de 2011

Algunos acercamientos sobre la amistad (escrito juguete)

to: Draxcula, V
from: Noelia Depaoli

Siempre me ha costado definir el termino AMISTAD, sobre todo porque nunca me he considerado como "amiga" o "intima" de alguien, en la vida siempre he apelado a otros términos, mas fáciles de cumplir y de acceder: novia, hermana, prima, gemela, mascota y gata. De modo que el titulo de "acercamiento" a la amistad es mas preciso que un "tratado" sobre el mismo.

La vida me he regalado ese maravilloso desconcierto que son los amigos, aun si nunca he ganado nada, mi mayor premio han sido ellos y con mi pobre dosis de suerte, esa gente es un milagro.
Pero no quiero hacer una observación cursi ni agarrada de los pelos sobre el tema. Yo quiero hablarles de las grandes amistades y sus suertes, de los poderosos bastiones que salvaron de la mediocridad a algunos y llevaron a la locura a otros.

Siempre he pensado que la amistad es la hermana gorda del amor, y este regalo es para ti...¡si! ¡para ti!. Que te gusta la Historia, con H mayúscula.

Amistades Entrañables: de esas que cuando te enteras, descubres el porque de los misterios.

- BOLIVAR y SIMON RODRIGUEZ : Simón Narciso R. fue maestro y mentor del joven Simon Bolivar, al cual le infundo esas "peligrosas" ideas que son la ilustración, la libertad y los derechos del ser humano. unos diez años después, se encuentran en Paris, donde Rodriguez es testigo del juramento en el monte sacro. Rodriguez sobrevivió a Bolivar, siendo testigo del árbol que había ayudado a sembrar.
- SIGMUND FREUD y ALDER JUNG: Lo que empezó siendo admiración mutua (J. fue alumno de F) , se convirtió en una fervorosa amistad postal que duro siete años, hasta 1914 que se rompió y empezaría la tortura de Jung con la muerte de su hija de cuatro años.

-VAN GOGH y GAUGUIN: Ambos de influencias notoriamente semejantes, comparten la idea común de crear una unidad artística de creación. Cuando G. accede a vivir con Gogh en Arles, ambos pintan los mismos paisajes pero con estilos diferentes, lo cual enriquece la amistad de ambos. Cuando Gogh decide internarse en el hospital psiquiátrico, la pista de Gauguin se pierde.

Amistad platónica o amor sublimado

- SALVADOR DALI y FEDERICO GARCIA LORCA: Ambos se conocen desde su época de estudiantes de instituto, Lorca 7 años mayor que Dali le profesa una admiración fervorosa, admiracion que es correspondida con afecto por Dali, pero cuando Lorca se le confiesa e intenta poseerlo, este le rehuye, marcando distancia con su amistad con el cineasta Luis Buñuel, con quien escribiría el guion del "Perro Andaluz". Sin embargo las cartas entre Dali y Lorca se cuentan como los documentos mas bellos de la poética surrealista española, la imagen de ambos en la obra de uno y otro artista lo que revela el alto contenido erótico de esa relación. En 1935 al enterarse Dali de la muerte de su amigo, este exclama ¡Olé! al considerar que ese era el fin que buscaba Lorca.
Hasta el final de sus dias nunca dejo de mencionar el enorme afecto que sintió por Federico, al punto que su ultimo cuadro es el rostro del poeta escondido en una escena de toreo, cuadro pintado 40 años después de fallecido Lorca.

Amistad funesta

HITLER y MUSSOLINI : El Eje, fundado por Mussolini y Hitler en Berlin, fundamenta la alianza para la conquista de Europa durante la segunda guerra mundial. Se podría nombrar a ambos como aliados, aunque sean lo mas parecido al diablo que halla rondado por la tierra. Al caer Mussolini ( y su cuerpo colgado boca abajo para beneplácito de las masas italianas) cae Hitler, temeroso de que con su cuerpo hagan lo mismo, se pega un tiro en su escondite.

Amistad secreta

Probablemente sea la mas infame de las amistades. La mayoría de los casos, son impuestas por terceros y de manera azarosa, comprometiendo regalar presentes a gente que en muchos casos detestas o te son indiferentes. Pero hay momentos en que solo bajo esta modalidad puedes regalarle algo a alguien que de otra manera hubiera sido incomodo. Ademas, la primera premisa se invalida cuando el sorteo se efectúa con un grupo de amigos queridos, como en este caso.

Por eso le regalo esto a... (espera, que por aquí tengo el papelito) a Vic..Vic..tor..¡Victor! Cuoo..Cuoo...Cuotto..¡Cuotto! ¡Victor Cuoto Drax!. Con la esperanza de que lo use como mas le conviene, de hecho a este escrito, si le das vuelta, veras una palanquita para darle la cuerda y si lo haces..




jueves, 16 de diciembre de 2010

Tres minutos fuera del agua

Noelia Depaoli
Segundo contraletras del primer match.
Jessica vs. Noelia: El otro lado de un amigo
(detrás de la fotografía o de la personalidad).






TRES MINUTOS FUERA DEL AGUA




sí, es mi abuelo. dije, sosteniendo algo en la garganta que oscilaba entre la sorpresa y el asco. –¿esta completamente seguro?.
completamente ¿seguro que esto es necesario?. Pregunte, con los ojos desmesuradamente abiertos.
sí, lo es. Comprenda que no es algo que nos guste, simplemente es nuestro trabajo. Usted mantendrá el trabajo de su abuelo, yo también hago mi parte ayudando al mio.
Aunque sean enemigos. contesté.
Son deudas que les toca pagar. Dijo, poniendose los lentes y guardando la foto en un sobre amarillo, juntos con otros documentos que no me enseño, pero que seguramente formaba parte de todo las atrocidades que relataba de mi abuelo.
el fue un hombre incomodo. Le dije, sin mucha convicción. Todavia digeria la noticia de las matanzas, sobre todo cuando recordaba aquella foto donde saliamos pescando en Rio Chico. Cuando era un rio inmenso, lleno de peces y todavia volaban sobre nosotros los flamingos y uno podia sostener con las puntas de los dedos las plumas que caían del cielo. Miré al hombre de los lentes mientras me estiraba la mano para despedirse.
Sabe que el no era un asesino.
– No es algo que nos toque juzgar, señor Demjanjuk. Buenos dias.


Mi abuelo era un nazi, pero no me lo dijeron hasta el año 2001, cuando la paranoia estadounidense buscaba a los enemigos detrás de las sombras de las rocas o escuchaba las voces terroristas en los murmullos de las palmas. No me tocaba juzgar a uno de los últimos cazadores de nazis de Brasil, comprendia su labor: vengaba a su abuelo o a todos los abuelos judios y el mío tuvo un trabajo muy ingrato. Supongo que el deber era algo que había unido con la ética o con el amor a la patria, que se yo. Pensaba que era un viejo sano, un poco orate en los últimos años, pero un viejo bueno. Incluso cuando fuimos a pescar a Rio Chico, me dijo que a los peces había que sacarlos rápido del agua y luego estamparlos contra el suelo o una roca, porque así sufren menos que cuando se asfixian por estar fuera del agua.


tres minutos, tardan en morir. Me dijo, mientras los ojos de un bagre estallaban contra la arena.


Ayer vi su foto de cuando tenia 20 años, en su época de estudiante de medicina en la Universidad de Bonn, en un pueblo cerca de Frankfurt, cuando todavia la vida era buena con la gente joven del norte de Alemania y el norte de Polonia. Yo no sé en que momento perdió el rumbo, o lo encontró, si fue en el 44 cuando se unió a las juventudes Hitlerianas o cuando conoció a mi abuela, una polaca de ojos tristes.


Hoy vino a visitarme un cazador de nazis.


El anciano se contuvo. Al fondo sonaba una tetera que cantaba su canción de agua caliente, el reloj dejaba caer sus horas y en un rincón dormia el viejo Retriever de doce años que se mea encima de una colcha de lana.


No les hable de ti, pero saben que estas en Caracas. ¿ahora que vas a hacer?.

El viejo se paro del sofa y fue a apagar la cocina. Saco de un cajón el sobrecito de té y lo puso adentro de una taza de plastico, tomo la tetera por el mango, el agua caliente salpicaba la mesa y sus manos temblaban como un papel pergamino. Pronto serán las cinco de la tarde y el sol se despedirá de nosotros. Recordé aquella tarde en la playa, cuando bajo nuestros pies los peces jugaban sobre las rocas y la luz escarchada del sol brillaba sobre el cuenco de plata que eran nuestras redes desnudas bajo el agua.


Mi abuelo comenzó a llorar y le temblaban los labios, pero en mi cabeza solo tenia lugar el vuelo rosado de los flamingos y el canto sordo de las garzas. En el pecho de mi abuelo late su corazón de arena y flotan los ojos de los peces estrellados contra las rocas, contra los muros, entre los gases y los alambres de púas.


Dime que vas a hacer ahora, dime abuelo, dime que vas a hacer.

sábado, 21 de agosto de 2010

El Jazz de los estupidos

Basado en la cancion "Locos de amor"
de Yordano (tan pana Yordano =)






"Puedes pedirme lo que quieras, tomarme o dejarme si te da la ganaaa. Total es mi vida, ahora es tuu tuu tuuyaaa, ayayayyy"
– ¡Callate estupido!

y me callé.

Brenda es linda, bueno en la medida de lo posible o en lo que mi amor deja entrever. Es como secreta, como un halo de vidrio alrededor de una figura de iglesia o un manto añejo escondido en un ricon del closet. cuando la beso un perfume ajenjo me llena la cara, se me cuela entre los dientes como agua y su lengua se derrite en mi boca como un trozo de hielo.

Es extraño. Cuando la conoci jure que nunca me enamoraria de alguien como ella, asi pes, toda misteriosa, muy coqueta con todos aunque nadie realmente le quisiera o prefirieran a su hermana mayor. Bueno, si, me jodi con Brenda a la luz de todo esto, creo que la jodienda va pa´largo.
fue asi como le conte a Ramon, que se habia bebido varias cervezas mientras me esperaba.

–pronto tocara la banda de Prometido. ¿haz escuchado como alguien desgarra el aire?
–no chamo, no.
–su banda de Jazz promete, promete.
–por algo se llama Prometido. le respondi como un idiota.
–se llama Prometeo, Lancho, Prometeo.

Prometeo, Lancho y Ramon: la triada de los ridiculos, la costelacion de lo cursi, la añoranza de nuestras viejas ebrias, la consecuencia de una politica piernona abierta, la cucaracha morada bailando al fondo de la mesa trastabillando con torpeza. Le comente hace unos meses sobre mis intenciones con Brenda, la feoncia de medicina, la feoncia mas amada. Tenia ganas de retomar el cuento, pero estaba cansado, la tarea se me asemejaba a aquella faena ingrata de descoser la punta raida de una franela de lana hasta dejarla en la nada, flotante, como si nunca hubiera existido para luego coger el hilo con desgano y volver a poner cada hebra en su lugar, cada puntada identica a la anterior, con algun motivo distinto pero siempre seria la misma geometria tarada con la suelo tejer mis cuentos. Hoy estaba pa eso, pero no era el momento y pensandolo bien, tampoco estaba pa eso.

Ramon siempre fue un tipo nostalgico. llevaba la mirada pesada, como si cargara pedazos de corazon atados con cabuya sobre la espalda de su pupila, sus pestañas estaban dotadas de una fragil comparecencia ante el destino, que siempre le ponzoñaba la vida con crueldad y el blanco de sus ojos se habian tornado tenues como los colmillos de un elefante muerto momentos antes que los cazadores le dividieran los dientes con sierra. Por eso siempre me cayo bien Ramon, porque con el no se tiene la estupida etiqueta de andar de buenas cuando te lo encuentras por la calle. Es un tipo que si te ve malencarado no espera una buena respuesta ni un saludo cortes, el tipo se hace que no te vio y sigue de largo y poco importa si te lo tropezaste de frente, el tipo sigue, porque alguien que sepa celebrar tus felicidades, sabe conmemorar tus arrecheras y si valen bien las primeras intenciones, estas segundas se respetan mas.

Nuestro respeto fue marcado por la arrechera y a mi me gusta, cuando estoy arrecho, estar con Ramon porque es un hombre triste que no le pide a los demas contentura ni promesas y es por eso que siempre esta ocupado, porque todos, cuando estamos arrechos, vamos con Ramon o cuando llamamos a alguien y le preguntamos ¿con quien andas? y nos dice "con Ramon" entonces sabemos que esta arrecho y le dejamos en paz.

–Brenda esta arrecha conmigo. Habia decidido empezar una franela de lana nueva.
–aja.
–y bueno, fui a su casa y le cante una cancion de Yordano. Se la dedique cuando nos empatamos porque se veia tan bonita con el pantaloncito blanco que le marcaba el culito con gracia.
–aja.
–bueno, igual mucho culo no tiene pero se lo marcaba con gracia, que es lo importante.
–aja
–y me grito que era un estupido..
–aja.
– y chamo, de verdad, que yo no soy estupido.
–...
–aja ¿y porque ese silencio?
–...
–¿chamo, yo soy estupido?

la banda de Jazz de el Prometido Prometeo se monto por verbigracia de los presentes y de nuestro querido amigo que tocaba el triangulo. Hace unos años, me comento con felicidad que algun dia montaria su banda de Jazz, que cuando consiguiera musicos buenos, BAM¡ esa vaina surgiria como un maldito cohete para romperle las orejas a todos los que habitamos en Caracas la horrenda. Prome consiguio los musicos, unos argentinos que tocaban de cuando en cuando en El Teatro y un viejito ahi que le echaba bola con el saxofon pero en la busqueda a Prome se le olvido aprender a tocar algo y se resolvio con un triangulo, que segun el, le da un brillo auditivo a la banda. Ciertamente le otorga un aire pintoresco en la tarima, ciertamente la hace mas caraqueña de lo que ya es.

ese animal hibrido que vos llamas Jazz.
y ahi empieza la cosa, que si la improvisacion se mueve como arañas sobre el techo, que el saxofon se rebela y pelea con la bateria con aquella cadencia de dragon borracho y efimero, la libelula enredada en las falsas notas de un piano doliente, como si dejara atras un cadaver y si Brenda sintiera todo esto, esta farsa sobre la entrega, la musica engreida de negros ancestros de cosa oscura, humeda y pobre, de educacion escondida, de burguesia violenta, entonces ella entenderia porque le cante Yordano y no una de Ella Fitzgerald para que se derritiera de tristeza sobre su cama, hasta volverse azucar para que se la devoraran todas las hormiguitas y ¿porque no? las arañitas suspendidas sobre la cabeza de Prome, que toca el triangulo con segundos de atraso.

–estoy enamorado.

me volvi hacia Ramon y todas aquellas pendejadas de arañitas y hormigas desaparecieron.

Ramon tomo un sorbo de cerveza y empezo mas o menos como sigue: "la vi en el Metro, gueon, el Metro, ¿te imaginas un sitio mas lugar comun que el Metro? es chiquitiiiiiiica, mas bajita que tu bagre...perdon mi pana, la tuya no es bagre pero, conchale, ambos sabemos que es dificil de ver, entonces la segui, pero tu sabes que yo siempre tengo cara de andar arrecho, pero es que, yo no estoy arrecho, siempre estoy pensando bro, pensando y bueno se baja en Plaza Venezuela y yo iba a Caño Amarillo y nada, me baje ahi, en Plaza porque esas apariciones uno las tiene una sola vez en la vida y bueno la segui ahi, como el mas loco, y la chama ni me noto , de pana, la tipa la pudieron haber violado y ni cuenta se daba y llegue a la UCV y la tipa adelante y yo atras, mirandole la espalda, y el culo y bueno, que se voltea y me pide la hora y yo se la doy y eso fue hace quince dias...entonces saliamos chamo y todos me decian que me veia hasta mejor, que ya no estaba tan melancolico y fuimos a parque del Este y a tomar, al Teresa a la feria del libro al cine y bueno, chamo, enamorado y bueno, a todas estas no me la habia cojido ni nada, por respeto Lancho, por todo ese hijodeputa respeto que conchale, de haber sabido no me hecho ese barranco pero las cosas de hoy en dia y bueno, despues de tanta sobadera yo no aguantaba mas, parecia un avion a chorros y ella excitada y fuimos a un hotel y la gente nos miraba raro y se reian y nos acostamos en la cama y yo me encuere y nada, listo pa darle durisimo...
era hombre. La tipa, chiquiiiiiticaaaa, era un tipo. Se saco una verga chiquitiiiiicaaaa tambien y chamo, me miro con la carita de jeva y yo con ganas de meterle una mano en la cara y se la meti, asi, le rompi la nariz y me fui de ahi pero mi peo no es que sea hombre, sino que estoy enamorado...enamorado de un transexual y yo, y yo..."

y Ramon empezo a llorar sobre la mesa, cubriendose la cara con las dos manos empapadas del sudor de la cerveza. Prome me miro desde el escenario y comprendi que tambien lo sabia y entendi que si no sacaba a Ramon de ahi, todos los iban a saber.
Nos montamos en un taxi rumbo a la Urbina, y mientras Ramon seguia sollozando no pude evitar pensar como no se habia dado cuenta de que era un tipo. Ramon no tiene mucha experiencia con mujeres, solo le conoci a una y era su prima pero, conchale vale, hasta yo que soy un estupido confieso, me doy cuenta...Coñooo ¿y si mi Feoncia es un hombre??? ¡vergacion! porque yo nunca me la he cogido y bueno, por algo sera que le rehuye a la intimidad..
coño, lo que faltaba yo estupido y ella hombre.Esto es demasiado.

Nos bajamos frente a su edificio y le pedi al taxi que me esperara. subimos los tres pisos a patica porque el ascensor cumplio ayer su quinto aniversario fuera de servicio y bueno, no fuera a ser que el aparato se nos ofendiera y nos lanzara a los abismos en caida libre. A todas estas el cuerpo de Ramon se habia hecho mas pesado, su melancolia habitual se habia sumado un despecho descomunal que lo hacia una ballena tristisima y fuera del agua, amenazada con ser aplastada bajo su propio peso, llevandome consigo al infierno.

Al llegar lo primero que vi fue un par de piernas cortisimas que le esperaban frente a su puerta. Nos vio con asombro y pena, se acerco a nosotros, retrocedi.
–me llamo Estella. Soy la novia de Ramon. y se acerco y lo tomo entre sus brazos.

se sento en el suelo y empezo a buscar las llaves del apartamento. Era una morena preciosa, tenia los ojos de gato amarillo y el cabello negro le caia en bucles sobre las tetas operadas que disimulaba con una chaqueta de colores discretos.
escuche que me dio las gracias, pero ya estaba en el segundo piso.

Brenda no es hombre. Lo comprobe una semana despues, cuando nos reconciliamos en una de sexo salvaje en la habitacion de sus padres, se fumo un cigarrillo y me confeso que esa noche habia descubierto que no me queria, que mejor lo dejaramos asi. Y yo le tome la palabra.


La verdad, es que yo queria estar enamorado de Brenda como Ramon del trans y que ella me amara asi, con la misma pasion con la que el trans amaba a un hombre tan oscuro como Ramon, pero no fue asi y la verdad es que ya no me gustan los medios cariños, las medias caricias, el adios con desgano. ya no estaba pa ´eso. Porque despues de lo que paso con Ramon, todo concepto de cariño se habia convertido en un ser de patas y alas largas como un mosquito de esos que te inoculan veneno en el corazon, por lo menos para mi.
Hace unos dias, justamente un dia antes de que Brenda me cortara las patas, vi a Ramon bajando por La Candelaria y estaba por gritar su nombre y saludarlo, pero algo en su semblante me advirtio que cualquier acercamiento seria una imprudencia. Estaba contento, como si toda esa aura negra que le rodeaba la cabeza con intriga hubiera desaparecido y aquel hombre, esa figura alegre de arlequin nuevo, no era mi amigo, es decir, yo jamas me hubiera tomado unas birras con un tipo asi, menos aun arrastrarlo hasta su casa como un saco de abono para abandonarlo en los brazos de un hombre vestido de mujer. Ese no era mi amigo, pero conmemore su alegria con respeto por eso me hice el loco y segui de largo.



domingo, 16 de mayo de 2010

Y esas cuenticas que uno va dejando, como quien no quiere

El traje de salón


En mi cara se dibujo una enorme sonrisa cuando mi abuela decidió ponerle pantalones al burro. le parecia indecente la desnudez del burro, un animal tan feliz en medio del pastizal, caminando como bien pueda por la finca, escoltado por los perros y las moscas. Orgulloso dueño de las flores y los caminos, degradado a usar pantalones. Se los confecciono con tela de saco de harina y unio las costuras con gruesa cabuya. Mi tio le puso la prenda entre las patas del animal que molesto se rebelaba a la censura. Las garzas negras se reian escondidas entre las ramas, los caballos miraban con tristeza y las vacas fingian que no sabian nada, como hacen las vacas y luego te miran de reojo cuando no te das cuenta. Finalmente, en la frente de mi tio se dibujo un hilo de sangre que recorria su rostro hasta su boca. El burro tenia puestos sus pantalones y lucia muy desdichado.
Mi abuela se reia satisfecha y pronto coseria pantaleticas para las gallinas y franelas para cubrir las tetas de las vacas. Una noche, yo estaba dormitando en la hamaquita, tibia y roja del color de la arena y vi al burro quitandose los pantalones. Movia su cuerpo lo mejor que podia y subia las patas, dando feroces coces contra una pared de aire. Poco a poco las intenciones iban cediendo, la tosca tela estaba siendo destrozada, y rotas las costuras fueron quedando expuestos los secretos del burro, que feliz se revolcaba en la oscura soledad del pastizal.

El libro secreto de los besos.

Maria aprendio a besar a los treinta años. Y me apresuro a decir que aprendió, quizá no lo sepa. tal vez todavia este ensayando el calor de la boca incendiada, el movimiento timido y serpentino de la lengua, el oceano diminuto donde se hunde el deseo y los gemidos ahogados de la felicidad. Yo le besé, hace años, cuando ella cumplio treinta años. Debajo de un arbol de mangos, bajo una tarde que llovia. Le temblaban las piernas y sus ojos cerrados escondian aquellas perlas azules entornadas en soberbio marco de marmol. ¡Que fea era Maria! por eso espero tanto. Yo le bese un dia que estaba corto de plata y me dijeron que si la besaba me darian unos reales. Y ahi estaba yo, ahi estaba ella, Con los ojos cerrados y la boca dispuesta. Los labios rojos de Maria. Ahora ya no se cuantos años tiene, seguramente seguira esperando, debajo de un arbol de mangos y una tarde de lluvia, su segundo beso de amor.

Tu mano cerrada que apreta el cinto

Antonio. toma estas manos que me queman y que vengan sobre ti las luces discretas de los conventos cerrados y las letanias de las iglesias. Te espero sentada. A orilla de una cama sin nombre, inmensa y blanca como una salina y tus niños, si es que vienen, me recibiran diminutos sobre las cuentas larguisimas que tu llamas "cabello amado". Yo te vi. Pasear con tu querida en una plaza y las otras me llamaban loca porque te esperaba a orillas de un mar invisible. Pero llegaste, haz llegado. Y de mi solo se burlaran los espejos y los niños ciegos que piden lismosna. Apreta el cinto que llevas en mi cadera, haciendome caminar a tu lado. Como una bestia mansa con el amo. Como las estrellas que corren sobre el agua y los grillos que cantan borrachos sus lejanas melodias de esas que hacen que no te pierdas, camino a casa.

Cinco segundos antes de tierra

Lo arrojaron al vacio para saber que pasaba, tomaron un reloj con segundero y empezaron la cuenta. poco a poco, durante la caida, el cuerpo se iba volteando. La cabeza que antes les miraba con zozobra ahora miraba hacia abajo. las patas de explayaron hasta su maxima longitud. se le erizo el pelo. se contorsiono en el aire y la gravedad se vio humillada. la cola como volante le posicionaba derecho el cuerpo agil. La mirada se le afilo como un cuchillo y abrio un poco la boca. Tres segundos y los muchachos seguian contando. Saco las garras. Arqueo el cuerpo ligero. Estiro las patas hacia abajo. Pronto el piso. Pronto el dolor. Cuatro segundos, contaron hasta que el animal pisara tierra. Cayó. Los musculos de la paleta amortiguaron la caida. La cola permanecio derecha. los ojos atentos, las orejas en peligro.Corrió. se abalanzo hacia la calle y como una mancha negra, desapareció. segundo cinco, contó el mayor de los muchachos.

martes, 4 de mayo de 2010

El Nombre de la Ternura

Gabriela Camacho (Venezuela)


Caia la lluvia sobre Paris esa tarde. Habia recibido una llamada de mi editora para vernos en el café Eliseus cerca de La Monteparnasse. Estaba de paso por Francia y queria revisar las ultimas notas de una desagradecida novela que estaba escribiendo, no queria esperar a que me llegara a Caracas: “siempre llegas tarde” me recriminaba entre chanzas. Hay viejos habitos que nunca cambian. Hace media me llamo desde una cabina, se habia perdido tratando de encontrar la tumba de Vallejo y quedamos en que esa misma tarde le llevaria los manuscritos y a conocer su lapida, junto con la de Cortazar “ a fuerza de visitarlo siempre, nos hemos hecho buenos amigos” le habia escrito en un correo una semana antes. Me habia sorprendido su atrevimiento, es decir, tener la intencion de visitar a Vallejo sin mi. Se tenia merecido perderse. Sonreia mientras caminaba bajo la llovizna europea que nublaba la torre a lo lejos.

La habia conocido hace algo mas de 15 años. Era finalista junto con otras raras criaturas en un rally olvidado que no tuvo segunda parte. La recuerdo pequeña y gravida, morena y timida, no muy alejada de su imagen actual. Quien iba a pensar que 15 años despues, seria editora en Alfaguara y le tocaria corregir mis textos, no sin ciertos dolores de cabeza. Cuando Valdivieso y Larez habian fundado el grupo literario “Letras a Litros” (que yo llamaba “Asolitros” por lo largo que me parecia el nombre original) se les ocurrio la idea de invitarla a participar, aun cuando a mi me parecia una figura gris de inventario.

“tiene talento, tiene con que” me repetia Valdivieso. Me costaba darle la razon, por aquello de los prejuicios. Nunca en toda esta vida pude estar mas equivocada. De eso ya pasaron 15 años. Los otros del grupo se fueron alejando a medida que conquistaban otros derroteros: Marquez estaba dirigiendo la revista IMAGEN, la habia hecho renacer de las cenizas. Drax se ganaba la vida haciendo guiones para filmes independientes y Riera ahora era ministro en Venezuela. Con todos tengo una relacion cordial, pero sin duda la mas cercana en estos ultimos años habia sido la de Camacho. Todo un prodigio que habia traducido textos de Uslar Pietri al Guajiro a los 25 años, cuando yo a esa edad todavía estaba imbuida en orgias y actitudes irresponsables. Aun ahora me dejo quemar por ciertos fuegos adolescentes.

Cuando Camacho me informo que habia decidido editar la nueva novela que estaba escribiendo en calidad de becaria en Paris, no pude hacer menos que frotarme los ojos y dejar de beber. Me meti de lleno en la confeccion de la novela, porque sentia que tenia una deuda con esa jovencita que ahora tiene 31 años y que era la miembro mas joven de un grupo literario heredado por estudiantes de letras cuatro o cinco veces mas pretenciosos que nosotros. Hace unas semanas visite nuestro antiguo blogspot y revise sus textos. En ese momento, hace 15 años no les habia dado el valor suficiente, estaba consumida en mi propia vanidad. Pero ahora la veo llena de una ternura que se me hace imposible de imitar.

Es que la ternura, al igual que el amor viene a nosotros por momentos. Como los besos tibios de la brisa costera o los susurros al oido de un niño enamorado. La ternura es un sentimiento prestado. Lo mas alejado a la pasion, distante a todo fuego violento, a toda ventisca arrobada en nuestro corazon. La ternura es una expresión del alma, por eso es ajena a nosotros, a las manos atadas a nuestros deseos. Yo estaba muy corrupta para eso, ahora ella tambien. Pero esa Gabriela quinceañera la reproducia con toda su ingenuidad. Poco le importaba la forma. El contenido le era totalmente vedado, no sabia manejar sus propias verdades. Pero entendia como yo jamas podria hacerlo, los signos secretos de la forma mas elevada del amor al mundo y eso estaba prohibido para nosotros.

Despues fue aprendiendo y manejo la ternura como discurso. Como un material maleable para su arte. Como un escultor a la piedra, podia tallar La Piedad con solo un cincelazo. Todos admiraban su arte, por eso la habian nombrado editora aunque fuera abogada. Cuando el grupo publico su primer y unico libro hace algo mas de 7 años, ella fue la editora. Aun cuando Valdivieso trabajaba en RHM, ella se encargo personalmente de los textos. Nunca me perdono que no mandara el mio.

"¿cómo quieres que te lo envie? ¿Publicar un horrendo cuento mio al lado de un cuento de Larez , ese ingrato Margariteño que gano el Romulo Gallegos este año?" Sus insistencias nunca fueron escuchadas y mi cuento nunca aparecio al lado de mis congeneres. “fue un sabotaje” me reclamo una ofuscada Jessica Marquez. Y era cierto, fue un sabotaje.

Ahora es editora de Alfaguara y me reclama con autoridad castrista mis manuscritos, como si fuera una revancha. Sigue lloviendo en Paris. El Metro esta medio vacio, era domingo de un dia que llueve. Seguramente Gabriela se sentira desconcertada al ver tanto orden. Se aburrira pronto, pronto se aburrira. Me repetia a mi misma, como si fuera un conjuro.

Habia impreso un cuento de ella. Un pequeño texto sobre la muerte que en su momento considere carente de importancia. Pero ahora me traia buenos recuerdos, lo habia transpapelado junto con mi horrenda novela (Dios ¿por qué no la he quemado todavía?) para no olvidarme de mostrarsela. Camine a prisa por las calles humedas y los colores del neon derretidos sobre la acera. Queria llegar al café porque me invadia una nostalgia muy alejada de mi misma, como si con Gabriela yo pudiera detener el tiempo que corre sobre Paris y reproducir, como en un intento de locos, las cumbres tropicales del Avila y a Caracas con su olor a Mujer perfumada y caotica, de esas que descocan a los hombres con sus pedidos y les llenan la vida de felicidad. Porque la vida sin desorden, sin caos y sin ternura no vale la pena ser consumida.

Estaba sentada en una mesita diminuta, en las afueras del café. “me gustan los dias nublados” me habia dicho, cuando tenia 16 años. Hay viejos habitos que nunca cambian. Me acerque a ella y me reconocio en seguida. Me sonrio y me corrio un asiento pateando suavemente las patas de una silla. Me estaba esperando con un café besado por las gotas de lluvia.

  • - .Mañana te llevare a conocer la tumba de Cortazar, Gaby Junior.
  • - Esta bien- me dijo, mientras sonreia-

Empece a sacar desordenadamente los manuscritos de mi bolso. Mientras las ultimas gotas de lluvia caian sobre un gato dormido hace cien años.

domingo, 25 de abril de 2010

La muchacha

El sol desgarraba las ultimas vestiduras de la noche. Sobre el naranjo las gotas del ultimo aguacero pendian sobre las hojas como diamantes brutos que caian sobre la tierra en silencio, un perro ladraba en lo lejano, empezaban a mover las carretas y un olor a pan y fruta madura se mezclaba en el viento humedo del patio. Era Junio y todava podiamos retozar antes de ir a la escuela.
Tenia ganas de ver a Ramon y Aristides. Se habían ido para la Guaira hace una semana y estaba aburrido desde su ausencia. En el gran caserón solo tenemos patos y animales de granja que nos abominan hasta el tedio, dos perros y un solo gato que arisco se voltea panza arriba ante cualquier atisbo de humanidad. Estuve viendo la ventana como un pajaro tras los barrotes de su jaula, pero ya era junio y eso me hacia mas verde la vida. Ramon volvería con las manos llenas de conservas de coco y Aristides me contaría sobre su viaje en tren hacia Macuto "te sentirás como libre" me dirá, seguramente, para hacerme sentir envidia.

sera mi ultimo domingo solo. La tía Mildred tuvo la maldita idea de llegar para la misa de las cinco. Mama me peino lo mejor que pudo: "ese pelo de negro,no se de donde lo sacaste" y domaba mis rizos con linaza hervida y un peine grueso de carey. Me vistió con un pantalón corto y una camisa azul. Yo no quería decirles nada, la verdad, ni a Ramon o Aristides sobre la manera en que mi mama me vestía y me cosía la ropa, como su peine de carey con olor a talco francés me halaba el pelo con fuerza hasta la raíz, como si tuviera odio de mi ascendencia oscura o dudas sobre mi piel bronceada. Mi papa siempre fue alejado a esas cosas, me llamaba y repasaba las lecciones con rudeza mientras me nombraba "salto atrás" "tenté en el aire" "mojino monino" como quien nombra al perro de la casa para darle la comida. A veces tenia la sensación de que ambos ignoraban mi nombre.

Tia Mildred llego con su séquito de plañideras. vestía un largo vestido negro, llego repartiendo besos con olor a agua de rosas mustias. le seguía mi prima Antonia y mi primo Simón, ambos con su fuerte dosis de mojigateria. Blancos, redondos y tristes como cebollas. Me aterraba pensar que de su reflejo saldría mi futuro. Mi prima que apenas alzaba la voz y mi primo que a veces tenia la mirada bizca y esa blancura enfermiza que me helaba la sangre.

- montante en la carreta y se bueno. me dice mama.

Me monte con todo mi odio. lo único para que iba a la iglesia era para pedir que mis amigos llegaran mas temprano. Antonia empezó a ver por la ventana de la carreta completamente aburrida, mi primo leía un pasquin de los que reparten en la estación del tren y mi tía contaba las cuentas de su rosario desprendido. Mis pensamientos se hallaban lejos de la carreta, volaban sobre la ciudad y la montaña, con deseos de perderse en el tren que llegaba de la Guaira para quedarse dormido sobre la tibia niebla que duerme sobre el mar.

Tia Mildred mando a parar la carreta y le pidió a Antonia que buscara a la "muchacha". Mi primo soltó el libro y de un respingo se sentó derecho. Me incorpore y deje al tren de la Guaira desaparecer de mis pensamientos, como si se metiera en la boca negra de un túnel. Mi tía hizo espacio en la carreta y siguió contando su rosario incompleto. Volví a la ventana y nos hallábamos en una zona mas bien miserable, justo en la parte de atrás de la iglesia. pensé que seguramente esta seria una de esas muchachitas que van desde pequeñas a hacer de esclavas en las casas. Mama estaba totalmente en contra de esas practicas, yo no le veía nada de malo. En la casa tenemos una y se llama Rosita. Algunas noches mi papa atraviesa la casa, va y duerme con ella en su buhardilla. Supongo que esta sera la "muchacha" para Simón, por eso dio el respingo.

Llego mi prima a la carreta con la muchacha y cuando la vi supe que ella no seria para mi primo, sino para mi. tendría unos once años, mulata con los ojos verdes y el pelo maloso como el mio, las piernas largas y de la camisa salían unos pequeños pechos que tímidos se paraban ante el roze de cualquier brisa. Que hermosa era la "muchacha". Simon la miro con exactitud medica y la desaprobó. Mi tia nos dijo que le pusiéramos el nombre que quisieramos "esa es una mandiga" y se reía con la boca muy abierta.

"La Muchacha" y ya, mama. dijo mi prima y volvió a su contemplación. Pero yo nunca volví al tren de la Guaira, ahora estaba ahogado en los ojos verdes de la mulatita y ella si apenas levantaba la mirada, estaba triste, había llorado. Me daba lastima imaginarla al lado de mis tristes primos y su madre la bruja, haciéndole los mandados o lavando la ropa en el rió. Durante ese viaje nunca me miro a los ojos, nunca.

Ramon y Aristides volverían la semana entrante. Su madrina nos dio la mala nueva cuando fuimos al mercado con Rosita, parece que le agarraron unas fiebres en Macuto y se quedaron una semana mas. Maldije como nunca esa mala noticia y maldije aun mas cuando mama y papa me dijeron que bajaría la Guaira en el tren y que yo me quedaba con tia Mildred en su casa de La Candelaria. "No puedes ir porque mama teme que agarres las fiebres tambien" dijo papa . Empacaron mis cosas y con la peor de mis caras, me dejaron donde la tia Mildred.

Me recibieron lo mejor que pudieron, con la cara contenida con disimulo. escupí la entrada. Simon no estaba y Antonia esperaba con angustia la llegada de su pretendiente. Tia Mildred dormia y yo me llenaba de tedio en esa casita con techos bajos y figuras de santos. Entonces llego la mulata.

Servía la mesa con cuidado, ponia las tazas lo mejor que podia y los cubiertos con tosca urbanidad. No podia desprender mis ojos de ella, cada paso, cada trazo de su cuerpo correspondian a una armonia que desentonaba con lo monotono de su existencia. Sus ojos verdes brillaban entre los ojos muertos de los santos de yeso y su piel se perdia entre la bajaluz de las cortinas. La muchacha nunca miraba a los ojos de nadie, le habian domado el fuego de la raza que tambien era la mia. Pero ella en su actitud salvaje tenia las cicatrices de la libertad que a mi me fue negada desde el nacimiento y aplastada con el peine de carey.

me sente en la mesa y le pedi que me sirviera panelitas con cafe negro. Ella asintio sorprendida y fue corriendo a la cocina. voltee a mi alrededor pero no habia nadie, solo los santos mudos, ciegos y sordos, la segui a la cocina. ella estaba de espaldas y yo le contemplaba el cuerpo en formacion, algun dia tendria las caderas como Rosita y su espalda terminaria en un altar de deseo confeso, como Rosita. Me sente en el piso, ella volteo contenida. Estaba a punto de llorar.

Me halle sin defensas. Papa siempre me contaba como habia que tratar con madingas como esa pero nunca me halle tan cerca de criatura mas noble. Baje la mirada apenado y la deje en medio de la cocina con la taza y las panelitas en la mano.
pasaron un par de dias y el episodio de las panelitas quedo en el olvido. En vez de eso empece a entablar una relacion fraternal con la muchacha. En realidad se llamaba Dorotea. Su familia era muy pobre y tuvieron que venderla a mi tia. Nunca la habian mirado como la mire antes y por eso su desconcierto y su miedo.Yo la entendia lo mejor que podia, solo tenia dos amigos en el mundo y eran hombres, el corazon de una mujer todavia era terreno escabroso e ihnospito para mi.

Nadie parecia notarme, Ramon y Aristides estaban aun en Macuto y mis padres bien podrian haber muerto porque desde hace dos dias no sabia de ellos pero no me importaba, los ojos de Dorotea eran todas mis preguntas. No era muy culta, no sabia leer frances como mi primo ni tejia al punto como mi prima pero era muy inteligente y nada se le escapaba. Cuando todo oscurecia y Tia Mildred se guardaba en su gris aposento, salíamos al solar a jugar bajo la luna de junio. Los cucuyes palidecian ante el verdor de sus ojos salvajes, me acariciaba el pelo y en mi mano se derretia esa lava negra y espesa que era su cabello y su rostro, moreno, se perdia hermoso en la oscuridad del solar.

Nunca la bese. Nunca pude adivinar las formas de su cuerpo en la noche. Nunca pude descubrir su espalda humeda por el rocio de su cama. Ella fue el inicio de todo el enigma y el fin de mis jugarretas. La ultima noche en casa de mi tia se me hacia triste. Ella tambien sabia que me iria mañana con mis padres en la carreta de la familia y que pasarian meses antes de que volviera. "en la noche, buscame al lado de la estatua de San Miguel" me dijo al oido, cuando mi tia no nos veia. Simon me vio salir de la cocina, poso sus ojos frios y turbios dentro de los mios. Luego sonrio cinicamente y siguio en su lectura.

Me asustaba la cita. no podia esperar a que muriera la tarde, no dejaba de mirar la ventana, el solar y cuerpo de La Muchacha siempre de espaldas. Cayo la noche, finalmente. escape de mi habitacion haciendo silencio, busque la estatua de San Miguel entre el mausoleo de santos que mi tia erigio despues de la muerte de mi tio. La muchacha no estaba y me sente a esperarla.

Ella nunca llego. Miraba el cielo con sus estrellas pero ellas titilaban dentro de mi. Las manos me temblaban, y un vaho vapor salia de mi boca nerviosa y seca. Me preocupaba su tardanza y fui a por ella a su buhardilla.

-Dorotea, Dorotea. la llame en voz baja.

No escuche respuesta. La puerta de la burhadilla estaba entre abierta y adivine lo que podia estar pasando. Sude frio, mis manos se sentian heladas y empece a temblar. Cuando me asome, por el halo de luz que habia entre la puerta y la noche, estaba el blanco cuerpo de mi primo sobre el delgado y moreno cuerpo de La Muchacha. estaba intentando "puyarla" mientras esta se defendia como un animal siendo sacrificado; pero mientras mas embestía mas parecia La Muchacha cerrarse, como un pescador que intenta abrir con una piedra la delicada concha de nacar que contiene la perla. En algun momento, durante la embestida, me parecio que sus ojos verdes me buscaban, que ella podia adivinar mi presencia y mi impotencia bajo el halo blanco de su dolor

No dije nada, no hice nada. Ella era de mi primo, no mia. Me aleje mudo de la escena y me fui al solar. Recuerdo que me dormi a los pies de San Miguel.

Mis padres llegaron muy temprano, los gallos cantaban con pereza y de las panaderias salian los primeros aromas. Me montaron en la carreta y preguntaron por mi ojos vacios y languidos. No dije nada.

- ¡Que pena con ustedes!. Pero la muchacha que compre amaneció medio mala hoy. se excusó mi tia con mi papa cuando este le preguntó por el café.
-Hay que saber tratar a esas mandigas, Midred. contestó mi papa y ambos rieron con la boca muy abierta.

El viaje fue largo y silencioso. papa me mostro las conchas de caracol que me trajo y mama compro muchas conservas de coco. Yo no quise probar nada, no quise poner mis orejas sobre nada.
Cuando llegamos a la casa, dos voces me llamaban desde una esquina lejana. Al voltear descubrí que eran Ramon y Aristides. Mas bronceados que nunca, con el pelo engominado y docil, con la ropa limpia y los pantalones cortos.

Se acercaron corriendo hacia mi, mientras de pie les miraba muy triste. No sabían que entre nosotros ahora habia un abismo. Un largo oceano profundo y insondable, de esos que con solo verlos te ahogas. Como cuando mire los ojos de la muchacha, verdes y pobres por primera vez.

Ellos se acercaron y yo los abrace muy fuerte, llorando en sus hombros quedamente. Como despidiendome.

lunes, 19 de abril de 2010

Las escamas verdes



Las cosas tristes tienen la odiosa constumbre de suceder cuando se esta rodeado de cotidianidad: regando las plantas, limpiando la casa, pintando una pared; debe ser por eso que uno nunca tiene que decir cuando le caen con piedras como esas:
--Katrina murió.


Lo que era un viaje de rutina a Miami, se convirtió en una paradoja. Katrina estaba enferma de leucemia y la familia no le habia dicho nada, se la llevaron de secreto al ¨St Judes Hospital¨para ver si la salvaban, pero en el interin Katrina se dio cuenta y en un ataque de pánico, el cancer hizo metastasis. en un mes estaba muerta.


Me enteré por Gabriela, que me llamó llorando a las dos de la mañana hora de Caracas. No solo me toco saber sobre su muerte, sino tambien sobre todo el complot para evitar que ella ejerciera su libre derecho de morir. De saberlo seguramente ella hubiera buscado a Ivan para una ultima y gran dosis de heroína, que se la llevara sin dolor y con una estela de humo al otro mundo sin tener que desahuciarse en un hospital de mierda, sin amigos y con una familia mentirosa. Me imagine la gran puteada que debieron haber sido sus ultimas palabras.


Tuve que dejar el desayuno por la mitad para ir a vomitar la baño. Katrina siempre tuvo mala suerte para las sorpresas, mi hermano y yo estabamos aconstumbrados a sus llegadas tarde, a sus caidas intempestivas, a sus candidas imprudencias. fueron esas pueriles constumbres las que nos sacaron de quicio cuando teniamos veinte años. Somos unos morochos con mucho tiempo libre, y en ese ocio mi hermano se enamoro de Katrina mientras yo me acostaba con ella.


Debió ser por ello, que se decidio que fuesé yo el que le dijera a mi hermano que su novia estaba muerta. No soy bueno con las buenas noticias, de modo que con las malas tengo una pesima suerte y una muy mala cara, no se fingir el dolor y menos aun disimularlo, Este era el segundo caso. Ivan amaba a Katrina, quizá por eso ella nunca tuvo el valor de revelarle que aun en estos ultimos dos años ella y yo seguiamos durmiendo juntos. Era extraño, pero yo tambien la amaba en alguna medida, como ciertas cosas que analizamos solo por el daño que nos causa, porque de esa manera tambien nos conocemos a nosotros mismos y esa tambien es una forma de amor. Es raro que yo la haya querido, en una manera mas dolorosa que mi hermano, y sin embargo menos intensa.


Todos decian que teniamos gustos iguales, craso error. Ivan adoraba el futbol y la pesca, yo amaba mis libros y mis tertulias, Ivan delira por un carro bien armado con todo listo para recorrer los terrenos fangosos entre los manglares que flotan cerca de la costa, yo solo tenia mis libros y nada mas. Katrina era el cordon umbilical que unia dos costas alejadas por una gran masa de agua, era su deseo el nuestro y a la vez, ajeno a todos nosotros. El delirio de Katrina por la heroina a Ivan le resultaba fascinante. Fueron esos lapsus en los cuales ella me buscaba, pero yo hacia que encontrara a Ivan. Ella nunca reconocia el cambio. Bromas de gemelos.


Ivan llegó rascandose la cabeza. dejó el bolso sobre el sofa y se dejo caer sobre su cama. Estaba dudando cual seria el momento preciso para decirle que su novia (mi amante) estaba muerta. Ivan siempre pensó que yo tenia una amante en que vivia en Altamira. En realidad en Altamira estaba el hotel donde me refugiaba con Katrina entre una dosis y otra. Me esperaba en una esquina de la plaza hasta que me veia llegar, entonces caminabamos al unisono cada uno en una acera distinta, separada por los carros y sus filas de humo, me miraba y yo volteaba mi cabeza. no nos juntabamos hasta llegar al lobby del hotel. Le encantaba que el recepcionista pensara que era una puta.


Habia llorado poco. Solo recordaba las imagenes vacias de una chica de ojos verdes y cabello negro, gordita y peligrosamente impudica, que no llevaba ropa interior bajo su falda y se quitaba el sosten cuando llegaba a la casa, en la sala frente a todos. me volvia loco el imaginarla consumida por el cancer en la cama de un hospital. Era esa ultima escena la que me robaba las lagrimas, como si un rio se hubiera tragado su cuerpo, su sonrisa y hasta lo verde de sus ojos. Que bueno que fue solo un mes.


-- ¿Sabes algo de Katrina?


Mi hermano me miraba con los ojos huecos. su incertidumbre no le hacia adivinar mi propio universo de lagrimas. se sentó a mi lado y prendió un cigarrillo:


--Todo el mundo anda con un misterio con Katrina. Nadie me quiere decir como esta, ni donde esta. Llamo a donde su familia en Miami y nadie agarra el telefono. ¿chamo, sera que le paso algo?


esa ultima frase me la dijo alarmado mientras tocaba mi hombro. Creo que fue esa reaccion la que desencadeno los acontecimiento siguientes. Cuando Katrina se desnudaba, gustaba de sumergirse en las sabanas y contonearse bajo ellas como si fuera la segunda piel de una serpiente, me sacaba la lengua y me convidaba a su desenfreno. Yo me acercaba con sigilo porque ella era un animal de cuidado. Todavia me late la ultima cicatriz que me marcó con la uñas, me la hizo cuando le llame puta en una ultima venida. Le gustó y esa era su manera de dibujarme su deseo en la piel y contagiarme de sus escamas verdes. Mi serpiente.


- ¿quieres saber lo que pasó con Katrina? le dije, ya presa de un proximo llanto.


Mi hermano se alejo con espanto de mi. Seguramente ya Gabriela la habria adelantado algo sobre su enfermedad, pense que me habria abonado el terreno. Grave error, la cara de espanto de mi hermano no me daba margenes para mayores reparos, debia ser ahora o nunca pero me asalto el secreto de Katrina como una picadura y lo unico que se me ocurrio decirle fue:


- Ivan, esa puta se casó con otro en Nueva York.


La cara de mi hermano paso del espanto a la sorpresa mas absoluta:


- ¿como es la vaina?


A partir de entonces, mi historia no culminaba con una Katrina rodeada de ratas es un hospital judio, dejandose morir de soledad, sino en una Katrina cuyo cuerpo estaba siendo montado por un nigga del Bronx con el cuerpo cubierto de tatuajes y con la espalda atravezada por un agujero de bala. Me gustaba mas mi versión de la historia, era un reflejo mas real de la mujer que compartia con mi hermano. Una vez mas, el cordon volvia a unirnos.


Pasaron varias semanas y poco a poco, entre rasca y rasca mi hermano volvía a la cotidianidad. De vez en cuando se encontraba con algún amigo en comun, pero nadie tocaba el tema y si lo hacia, era en códigos que mi hermano no podia decifrar, para él Katrina era un puta, no una victima del cáncer. A veces llegaba totalmente desorientado con los comentarios que oía en la calle, yo me hacia el desentendido y cualquier pregunta yo cerraba con un firme:


- ¡nah! era una puta.


Y ahí moría el tema. Sin embargo, a veces, cuando estaba solo en la oscuridad de mi cuarto podia ver a Katrina asomarse por el jardin común del edificio, con la ropa de diario, paseando a su perro, como un espejismo oculto entre los vidrios de las casas o en el secreto reflejo de la luna sobre el rocio. Podia escucharla reir entre los movimientos sordos de mi cama y su piel impresa sobre las sabanas. Mis ojos fueron testigos de su dicha, yo le observaba la muerte en secreto cuando veía su fantasma entre sueños, huyendo lejos de nosotros.


Dos meses despues decidi contarle la verdad a Ivan. Fue cuando me enteré que Gabriela habia llegado de Miami a rematar las cosas de la familia en Venezuela y habia quedado en verse conmigo. Seguramente habia planeado verse con Ivan tambien, de modo que hoy en la noche le diria, al llegar de la universidad que Katrina se la habia llevado el cáncer y que yo era un hijo de puta por haberle mentido durante dos meses. Me preparaba para la golpiza de mi vida.


estaba subiendo las escaleras del edificio cuando sonó el celular:


- ¿aló?


_ mira, imbécil. ¿tu no le dijiste a tu hermano que mi prima se había muerto de cáncer?!


No supe que decir. Una vez mas fui derrotado por la interrupcion de la fatalidad en mi vida de hombre tranquilo de 23 años. Ella prosiguio:


- Dejó un mensaje en la contestadora de mi tio. ¿como que Puta?


No recuerdo lo que siguio despues. un millon de imagenes y sudores se me vinieron de golpe a la cabeza: mi mentira, el secreto, los encuentros, el veneno sembrado en el corazon de mi hermano. Escuchaba las voz de Gabriela pero veia, frente a mi, a la imagen del fantasma de Katrina, corriendo lejos de nosotros. Lo unico que escuche decirle, antes de que arrojara su telefono fue que le contó la verdad a Ivan y que este iba saliendo para mi casa.


Me abalanze a correr por las escaleras. Debía llegar antes que él para preparar a mi mama, para contarle que le había mentido a mi hermano y que si este hacia algo que ella no se metiese a separarnos porque era un duelo de hombres y todas esas cosas que uno piensa cuando está a punto de morir.


cuando abrí la puerta, mi hermano estaba ahí.


Esperandome.

miércoles, 14 de abril de 2010

Las palabras del Presidente

Estaba a punto de cometer un error habitual o por lo menos eso pensé antes de cometerlo. La noticia de su matrimonio me cayó como una piedra en la boca del estómago, fue una amiga la que me dio la mala nueva:
-Se va a casar el próximo mes con su nueva novia.

Me quedé callada; mientras lenta y dolorosamente buscaba las palabras más sensatas que correspondieran a la magnitud de la noticia. Quizá en otro momento yo hubiera podido mostrar un poco más de sensatez, de fuerza moral para aguantar los golpes bajos que da la vida, sobre todo cuando una piensa que todo va bien. Pésimo sentido del humor y en mi caso, un pésimo gusto para las relaciones sociales:
-Hubiera preferido que me dijeras que se había muerto.

Silencio, un largo y doloroso mutismo selló lo que pensaba era una amistad intachable. Otra más que pavimentó el camino hacia mi infierno. Una mujer triste puede pensar muchas cosas malas, pero una mujer que odia piensa en una cosa mala y la piensa bien. Yo era una mujer que odiaba.

La risa burlona de mi hermana al otro lado del telefono me crispaba los nervios hasta morderme la punta de los dedos ante la ausencia de uñas.

- ¿Lo vas a matar?

Tenía ganas, te juro por mi madre que las tenía, pero no le daría el gusto al "cara de perro" de mi ex y a su mujer, la cocinera, de verme en Los Teques pagando muerto:

"Asesinado joven hijo del ministro del interior por ex-pareja loca"
"Muerto a tiros por ex-novia celosa"
"La monstrua de Mamera ataca de nuevo"

De vuelta al orgullo y decidí darme una vuelta por Margarita antes de fundirme en su olvido. La isla estaba presta a la temporada alta: turistas blancos, comerciantes negros todos en su status quo como corresponde a una zona turística. Un ser solitario en Margarita es triste y cuando esta triste, es más triste aún. Mi hermana me dijo (medio en broma, medio en serio) que me recomendó para matar unos tigritos en Porlamar, dizque luego me fuera para un hotel en Playa El Agua a divertirme, que ahí ella me pagaba todo. Pensé que sería alguna broma de mal gusto, de esas que cuando llegas al sitio te dicen que es para trabajar de puta y bueno, ya que estás aquí y no tienes nada qué hacer te prestas, porque total nadie te conoce. Igual mi dignidad la había dejado en Caracas, maltrecha entre la Solano y Chacaito, de modo que aunque fuera de puta, las cosas no podrían salir peor.

Recepcionista. Ese era el cargo prometido; con pantalón blue jean, chemise blanca y con cara de adorar trabajar en "Palmera Resort". La próxima vez pediré que me asignen al departamento de placeres y lubricantes, por lo menos así tendría algo más que contar además del matrimonio de mi ex:
-Sabes que mi hijo se casó con sutanita.
-¡Ay, qué chevere, mi amor!, fijaté que en Margarita me levanté a un alemán y me casaré con él por allá, en Hannover.
-¡Oh, chica!, ¿y cómo lo conociste?
-Bueno, ex suegrita, cuando trabajé de masajista por allá, yo era la única que podía "levantar" al alemán sin "gato".

Y la dejaría fria, en el sitio. Esa sería mi venganza, contra el mundo y contra mi ex, porque yo era una mujer que odiaba. El primer dia posé mi vista sobre un catire hermoso que se bronceaba con su amigo, un gordo blanco y calvo, en las orillas de la piscina. Estuve todo mi turno tratando de llamar su atención, pero el catire nada que volteaba y el gordo me hacia guiñitos.
Durante cuatro horas, vine, vi y no vencí a nadie. Hasta el gordo se cansó de mirar la insistencia con la que buscaba que los ojos azules del catire se posaran en mí. Al final me rendí y al terminar el turno me fui a mi hotel en playa El Agua.
Nunca habia visto un techo tan blanco. Porque eso fue lo que hice, mirar al techo y llorar viendo un canal mexicano donde el presidente de Mexico daba una rueda de prensa:

-El país estaba al borde del abismo y nosotros dimos un paso al frente.

Mi vida salió de la crisis para entrar en el caos. Salí de mi pieza. Es increible las facilidades que te da la noche para ver lo miserable que puede llegar a ser una existencia promedio. Podría hacerme una autoradiografia de mi tórax y ver sólo un agujero negro que amenaza con devorar mi cabeza.
Me asomé a un murito cerca de la playa y el océano negro me invitaba peligrosamente a una fiesta. Pensé que si me arrojaba como Alfonsina, un grupo de sirenas me convertirían en espuma de agua y yo podría convertirme en lluvia y caer sobre el cabello amoroso de mi ex por última vez, arroparlo con mis mojadas celulas llenas de amor. Pero la triste verdad era que si me arrojaba, los unicos que me recogerían serían los tiburones y quienes encontraran mi cuerpo rapiñado me tomarían fotos y nadie nunca sabrá por qué me arrojé y por qué decidí hacerlo, yo, tan "feliz" que era trabajando en ¨Palmera Resort¨. Hasta mi muerte sería triste, joder.

Fui corriendo al bar del hotel y me arrojé sobre una barra llena de turistas, le pedí al barman la bebida más fuerte que tuviera. El tipo me miró de reojo y adivinó (con toda su santa experiencia) que era una mujer que odiaba y me sirvio brandy con vodka en un vaso de plástico, mientras a los turistas se las servía en vasos de vidrio. Me senté en el banquillo de la barra y esperé el desvanecimiento etílico. Una voz me susurró un 'hola' en el cuello, volteé y sobre mi rostro contenido estaba el rostro del gordo.

El gordo tomó un banquillo y se sentó a mi lado al mismo tiempo que en mi cabeza se juntaban un millon de imágenes y órdenes que en mi temprano estado de embriaguez no podia asimilar: huye, corre, vete, dile que estas embarazada, que tu marido esta en el cuarto, que eres lesbiana, que eres hombre, pero huye. Pero seguía callada, tomé otro trago de brandy y le pedí al barman que dejara la botella en la barra. Algo me decía que la iba a necesitar urgentemente.

El gordo se río de mi ironia y cargó la botella a su cuenta. Tenía los ojos verdes y los dientes amarillos, una panza prominente mal cubierta con una franela del Boca Juniors, una bermuda beige y un par de zapatos Adidas enfundados en unas medias blancas que le llegaban casi a la rodilla. Un pelmazo, o en sus argentinos terminos, un salame.
Me pregunto el nombre, le mentí, la edad, le mentí, el número de la habitación, le mentí y todo aquello que fuese susceptible a una falsacion fue mentira. Sin embargo, el gordo no dio reparos en ello, me parecía que estaba aconstumbrado a que las mujeres le fueran especialmente esquivas. Otra existencia miserable que se descubre a la luna. Aunque en el caso del gordo, el sol también le delataba el patetismo notablemente. Tomé otro trago.

Me habló acerca de sus problemas con la mujer, que la había dejado en Buenos Aires con su hijito Matías de dos años, que había dejado la facultad hace poco y quería probar suerte en Venezuela y si le era posible reconstruir su vida aquí, al lado de una buena mujer. Recordé el matrimonio de mi ex con su nueva "buena"mujer. Tomé otro trago.

Me comentó sobre la política de los Kirchner y yo le hablé de las palabras del presidente de Mexico en la TV, le hablé de Chavez y de la Universidad, mientras él agregaba a cada tanto lo mucho que significaba el fútbol para la identidad nacional argentina y yo añadía cómo nosotros nos apropiamos del béisbol para construirnos una identidad venezolana. Tomamos otros tragos y el gordo no me parecía tan repulsivo.

Debatimos sobre el papel de Hegel en la constitución, de la epistemología científica y de cómo "La Republica"de Platón sirvió de base argumental para "El espíritu de las leyes" y "El Leviatan", las biblias de las revoluciones del siglo XVIII. El gordo y yo habíamos hecho buenas migas.

Al terminarse la botella, Javier y yo (porque su nombre es Javier) habiamos cerrado el bar. Compramos una botella de tequila y se había sacado los zapatos a orillas de la piscina. Yo me senté a su lado de buena gana. Mientras él había parado de tomar, yo seguía chupando de la botella de tequila como una sedienta y mientras él me abrazaba, comencé a hablar de mi ex y en vez de llamarle Javier empecé a llamarlo Fernando, como mi ex.
A él no pareció afectarle demasiado. Me miraba con dulzura mientras yo bajaba la mirada y veía la luna reflejarse sobre el espejo borracho del agua en la piscina. El sonido de las olas me mareaba aun más, el tequila hacia efecto y empecé a desvanecerme.

Cuando abrí los ojos, ya era de dia. El techo seguía blanco y el televisor seguía prendido. Me incorporé lentamente para descubrir que estaba desnuda y que había alguien usando la ducha. Eecordé el encuentro con el gordo la noche anterior y pensé en la palabras del presidente de Mexico:

-Estábamos al borde del abismo y nosotros hemos dado un paso al frente.

Me dejé caer sobre la almohada con la mente en blanco, había empezado a llorar. La verdad es que no era una mujer que odiaba, sino una tipa bastante triste que a las primeras de cambio se emborrachaba por no dejar una botella llena con una mala excusa o seguramente (en el peor de los casos) si odiaba, con la misma pasión que había agotado al amar. Pero el odio (al igual que el amor) te deja seco, como unos de esos cueros que se curten al sol durante la sequía. Mi cuerpo era un cadaver hueco que se ahumaba estúpidamente a orillas de un río. No tuve fuerzas para decir nada, ni para cambiar el canal mexicano que anunciaba la telenovela del mediodía.